Morena y el ejercicio del poder

Juan José Arreola

Morena es una especie de frente de ideologías, por ende, tendrán posturas diferentes sobre temas específicos

El principal reto que tiene frente a sí el Movimiento Renovación Nacional (Morena), específicamente, los futuros gobernantes surgidos de sus filas, es demostrar que sabrán gobernar y que lo harán para beneficio del país y de sus habitantes.

Por supuesto que esta afirmación no contiene nada nuevo, ni es descubrir “el hilo negro” de la política ni mucho menos. Sin embargo, considero que vale la pena reflexionar sobre lo que conlleva pues hay un elemento que puede poner en riesgo esta misión.

Pluralidad. Apenas la semana pasada, el viernes 27 de julio para ser precisos, la presidenta nacional del Morena, Yeidckol Polevnsky, afirmó que el partido es plural, y argumentó: “su definición no se agota en el concepto de ‘izquierda’… dentro de los estatutos tenemos un respeto pleno para la forma de pensar de cada quien”.

¿Qué significa esta declaración que fue publicada en el periódico Reforma? Me parece que es la confirmación de que dicha organización se nutrió de políticos y militantes de diversos puntos de vista, posturas y militancias partidistas que, incluso, propiciarán posiciones diametralmente opuestas y a los que necesita cohesionar en torno a un mismo proyecto de gobierno.

Nos confirma que Morena se forma, conscientemente, como una amalgama de visiones de nación, que pueden llegar a confrontarse y que, en aras de evitar la ruptura, permitirá dejar pasar, tolerará e incluso hasta fomentará su convivencia.

Personalmente me parece que una señal de esta condición es la propuesta de nombrar a Manuel Bartlett Díaz como titular de la CFE. El ex secretario de Gobernación, responsable del fraude electoral cometido en los comicios de 1988 en contra de la candidatura del izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, formará parte del gabinete del gobierno que rechaza las formas de ejercer el poder del PRI y el PAN y que se instaurará bajo la consigna de la honestidad y la austeridad republicana.

Es trascendental la declaración de la lideresa de Morena, desde ahora justifica esa amalgama política que se ha conformado al seno de su partido, construida a raíz de la suma de a sus filas de ex priistas pero también de ex panistas, como es el caso de Germán Martínez Cáceres.

No es una acción que, personalmente, califique de equivocada o de antinatura política. Solamente creo que al tomar decisiones sobre temas escabrosos que generen polarización en ellos, se corre el riesgo de generar fracturas que afectan directamente a la sociedad mexicana.

El morenismo queretano. Evidentemente que esta condición habrá de permear en Morena- Querétaro pues de acuerdo con los resultados oficiales de las elecciones pasadas, varios ex priistas representarán a este partido político en el ejercicio directo del poder.

Dos de los seis futuros diputados locales de Morena provienen del PRI: Ricardo Caballero y Martha Fabiola Larronado. En las mismas condiciones se encuentra la presidenta municipal electa de Ezequiel Montes, Elvia Montes. Los tres, sin duda alguna, tienen una sólida formación ideológica y política priista, la cual, muy difícilmente, dejarán de lado, sobre todo si, reitero, Morena es una especie de frente de ideologías. Por ende, tendrán posturas diferentes sobre temas específicos, más allá de las que proponga el próximo presidente de la república.

El futuro. En consecuencia, podemos afirmar que la elección del 1 de julio no la ganó la izquierda, la ganó un proyecto político que prometió a los mexicanos cambiar la forma de gobernar que implementaron los políticos que hasta ahora han conducido al país.

Se propone hacerlo a partir de un proyecto en el que confluyen políticos que provienen de los partidos que han gobernado México, junto con otros que provienen de partidos que han combatido esa forma de gobernar. Ése es el desafío. Hacer que confluyan ambas visiones en aras de cambiar el México que varios de ellos se empeñaron en construir.

 

 

 

Comentarios