Modelo hídrico y desarrollo urbano

José Alfredo Zepeda Garrido

En el artículo anterior se ofreció avanzar sobre un bosquejo del modelo hídrico a considerar, una de sus componentes se orientaría a la atención de la problemática de las inundaciones en el Valle de Querétaro, dentro de lo que atañe al manejo del agua en la Zona Metropolitana que comprende a los cuatro municipios: Huimilpan, El Marqués, Querétaro y Corregidora, y a lo que corresponde de nuestro territorio a la Cuenca Lerma Chapala, del orden del 20%.

También se mencionó en el artículo antepasado, la posibilidad de acceder a parte de los recursos de los ocho mil millones de pesos que se destinarán al rescate de la cuenca Lerma-Chapala, en materia de su saneamiento hídrico, lo que requerirá de los proyectos ejecutivos necesarios, en lo cual está trabajando la Comisión Estatal del Agua, a cargo del LAE. Habib Wejebe Moctezuma, tal vez el presupuesto para financiar la creación de este modelo podría provenir de este recurso o de los fondos metropolitanos.

El reto es poder establecer para la Zona Metropolitana de Querétaro un modelo que incorpore las diversas variables y parámetros necesarios para la toma de decisiones en varias materias, que involucran estrategias y posibles acciones en el ámbito público y privado, lo cual debe incluir los planes y programas de desarrollo urbano, ordenamiento ecológico y territorial, considerando los tres órdenes de gobierno.

El ordenamiento territorial se entiende como la expresión espacial de la política económica, social, cultural y ecológica de toda sociedad. El objetivo es el desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del espacio bajo un concepto rector.

Un modelo integral que relacione infraestructura existente, agua, medio ambiente, uso del suelo, desarrollo económico y social, planes y programas, facilitará la mejor toma de decisiones a la administración pública y al sector privado, de manera oportuna. Todo ello requiere de información fidedigna, entre otras, la relativa al agua superficial y la subterránea, así como la incorporación del agua proveniente de la propia cuenca Lerma-Chapala y de la que ya se está sumando (Acueducto II), así como la que se integrará con aportaciones adicionales de la cuenca del Pánuco, gracias al decreto presidencial que favorece a Querétaro, considerando sus necesidades crecientes del líquido vital.

El modelo también debe tomar en cuenta las consecuencias del cambio climático, por sus implicaciones en la modificación de las condiciones hidrológicas, es decir, la distribución de lluvias e intensidad cambiante, el funcionamiento de las microcuencas, los escurrimientos, los efectos de isla de calor que genera la mancha urbana, las temperaturas, la infraestructura pluvial y el funcionamiento de los sistemas de drenaje, los bordos y presas, el manejo integral de la cuenca, la forma en que debe desarrollarse y mejorarse la infraestructura para mitigar la problemática de las inundaciones y para el mejor aprovechamiento del agua, incluido su tratamiento y reúso.

En un modelo apropiado se utilizarían las coordenadas geográficas del predio y las características del proyecto que se pretende realizar; con esta información y su inclusión en el modelo, se podría saber sobre su factibilidad, acorde a los planes y programas, así como las posibles consecuencias y las medidas que tendrían que cumplirse para mitigar los efectos desfavorables. Sin embargo, esto no sería suficiente, es necesario modelar y simular inteligentemente las consecuencias del crecimiento urbano de forma integral, para evitar decisiones meramente locales.

El modelado integral permitirá, con relación al agua, prever las obras de infraestructura indispensables para asegurar el crecimiento apropiado de la urbe, qué hacer y cuándo, así como las dimensiones adecuadas.

 

Procurador del Medio Ambiente de Querétaro

Comentarios