Mitos y realidades de la marihuana (I)

Guillermo Tamborrel

Mucho se ha dicho y escrito sobre la marihuana, muchas verdades y también muchas medias verdades que al repetirse una y otra vez, sin un análisis serio ni una reflexión profunda, se acaban deformando hasta convertirse en mentiras. Mentiras que finalmente construyen mitos y estos al entrelazarse deforman la realidad. Entre ellos tenemos los siguientes:

Mito 1: La marihuana por ser natural no produce daños a la salud de quienes la fuman. La realidad es que la marihuana contiene más de 400 substancias, varias de ellas tóxicas como el alquitrán que finalmente induce a la aparición de cáncer pulmonar. La marihuana también suprime capacidad del sistema inmunológico en los pulmones lo que facilita el surgimiento de otras enfermedades de origen bacteriano. La marihuana al contener elementos psicoactivos que actúan sobre el cerebro resta capacidad de coordinación motora y percepción del tiempo lo que finalmente puede llegar a ocasionar accidentes para todos aquellos que manejan u operan alguna máquina en su trabajo (Importante: el principal compuesto psicoactivo es el Delta-9-Tetrahidrocannabinol –THC- que puede llegar a permanecer hasta 20 horas en la sangre del fumador. Asimismo el THC puede disolverse en los lípidos y permanecer en el cuerpo del fumador hasta una semana. Esto puede provocar que el THC y sus efectos sobre la coordinación motora y percepción del tiempo, se presenten repentinamente días después de haberse inhalado). Los compuestos de la marihuana producen un auténtico deterioro sobre los cerebros de los adolescentes ya que estos se encuentran inmaduros –se estima un cerebro madura hasta los 21/24 años de edad- lo que inevitablemente les resta capacidad de aprendizaje, memoria, emitir juicios, entre otros daños. La marihuana al actuar sobre el eje hipotálamo-hipofisíario puede alterar las gónadas y finalmente provocar impotencia sexual.

Mito 2: La marihuana produce menos daño que el alcohol o el tabaco. La realidad es que es absurdo compararlos ya que todos estos producen un daño considerable (dicen que los ejemplos en lo absurdo ejemplifican mejor, pongamos el ejemplo de alguien que se cae al vacío desde un tercer piso versus alguien que cae desde el quinto piso, uno se podrá “romper en más partes” que el otro, pero ambos se dañarán severamente pudiendo, inclusive, morir).

Mito 3: La marihuana no produce mayor daño ya que la puedo dejar cuando quiera. La marihuana sí produce adicción: 10% entre los adultos y 30% de los adolescentes que la prueban por la razón que sea, generan adicción. Peor aún, la marihuana genera tolerancia lo que significa que el fumador frecuente tendrá que fumar cada vez más cantidad para lograr el mismo efecto.

Mito 4: La marihuana no necesariamente lleva a consumir otras drogas. De los fumadores sólo el 16%, 1 de 6, son monousuarios, los demás, 5 de 6, consumen otra droga legal o ilegal como la cocaína o el cristal. Si bien es cierto que no hay una razón científica para que el fumador de marihuana tenga que consumir otra droga, la realidad es que la gran mayoría lo hace. Quizá lo haga porque quiere buscar sensaciones más intensas y diferentes cuando la tolerancia a la marihuana es tal que “fumarla ya no es lo mismo” o porque son convencidos de experimentar otra droga. No conozco un estudio serio que lo explique pero insisto, la marihuana sí lleva al consumo de otras drogas por más ilógico que nos parezca.

Mito 5: Grandes personajes como Clinton u Obama y otros prestigiados artistas y hombres de negocio, extremadamente exitosos en sus campos de acción reconocieron haber fumado marihuana y aún así triunfaron. Por lo tanto, la marihuana no hace daño. La realidad es que todos ellos tuvieron la fortuna de primero, no generar adicción, segundo, en sus tiempos la marihuana no era lo accesible que es hoy y por lo tanto su consumo fue ocasional (muchos de ellos solo la llegaron a probar y realmente no la llegaron a consumir), y tercero, la marihuana de aquellos tiempos era muy distinta a la mariguana de hoy. Antes la concentración de THC rondaba los 3-4%, hoy dados los avances biotecnológicos la concentración llega al 30%. En otras palabras, el efecto psicoactivo de la marihuana de hoy es mucho más efectivo –y por tanto adictivo y destructivo- que lo que era en los 60, 70 y 80.

Fuente de los Deseos: Ojalá que aquellas voces que se quieren hacer pasar por vanguardistas, progresistas, defensoras de la libertad y los derechos humanos a ultranza, y que tanto festejan el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación relativo a la legalización de facto de la marihuana se documentaran seriamente antes de hacerse escuchar.

Continuará.

Ciudadano comprometido. @TAMBORRELmx [email protected]

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