Misterio muerte

Julio Figueroa

Ojalá que tu muerte no se sepa en las redes de luz 
y poco a poco el silencio vaya creciendo sin decir nada hasta decirlo todo.
Crece la lista de los muertos estrictamente contemporáneos y todos estamos formados en la fila y nadie puede salirse.
Todos somos sobrevivientes y la muerte nos empareja 
a todos, sin anular las diferencias de la vida.
Por largo o corto que sea el viaje a Ítaca siempre se llega suave o abruptamente.
No sé que sea mejor, si ver venir a la muerte de frente con los ojos abiertos o que te coja por la espalda sin verla.
Algo sabré sin saber en el momento justo.
Los muertos contemporáneos nos recuerdan que todos somos contemporáneos de la muerte.
En las palmas de mis manos veo clara y quebrada la M de muerte desde el siglo pasado.
El adolescente en bicicleta por la calle de Viena en Coyoacán descubriendo y pensando súbitamente la muerte en su laberinto de la soledad, en el cosmos imperturbable y las estrellas parpadeantes.
Y luego nada.
Amén.
¿Es mejor morir viejo o haber muerto joven? ¿Es bueno haber nacido o hubiera sido mejor no haber existido? ¿Es bueno o es malo pensar en la muerte propia?
 
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La lista
La lista de los amigos, parientes y conocidos que se van yendo, crece y crece día con día. Y ya no importa su color (azul, rojo, negro) ni su posición en la tabla (alta, baja, media) ni las diferencias de edad, credo, circunstancia. Sólo nos dice que estamos en la fila y la muerte nos empareja a todos.
Naturalmente quedan las diferencias: lo que se hizo y lo que no se hizo; las vidas cumplidas y las vidas cortadas de tajo; las que se arrastran penosamente hasta el fin y las que mueren a tiempo.
—Las muertes esperadas, siempre inesperadas; las muertes inesperadas, todavía más dolorosas. 
Hay muertos de los que se sigue hablando toda la vida. Hay muertos que necesitan un largo silencio. Muertos que pasan desapercibidos y de los que no sabemos hasta mucho tiempo después. Muertos que nacen o renacen al morir. Grandes muertos que son noticia de un día y nunca más. Muertos anónimos, millones y millones de muertos con nombre y obra de los que no sabemos nada.
En fin, la cosecha de muertos y nacimientos nunca se acaba.
En mi lista personal, hoy aparece otra cruz.
¿En qué lista de qué otras personas aparecerá un día mi cruz?
Los muertos de ahora ya no sabrán el resultado del primero de julio 2018. Siempre habrá algo que no veremos, nunca más. Amén.  
 
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Pendientes
Ir a la Ciudad de México y despedirme de mi hermana.
Ver, pensar y sentir el mar, cheleando.
Limpiar mi cuchitril, tirar la basura y ordenar papeles.
Cogerme o que me coja otra vez Susy Q.
No perder a los amigos, no hacer más enemigos.
Ver a Marina, Dersu y Guadalupe.
No escribir tonterías y menos herir por nimiedades.
Ver la Ciudad de México, ver el mar, estar en un lugar donde no haya estado nunca.
Que la muerte me coja en un punto alto y no bajo.
Estar vivo y en forma el lunes 2 de julio de 2018 en Plaza de Armas Q a las 10 de la mañana.

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