12/07/2019
09:15
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En muchas ocasiones confundimos el miedo con la intuición o el sentido común que poseemos los seres humanos, por ejemplo, cuando nos protegemos de alguna amenaza latente o de alguna situación que pudiera lastimarnos. El día de hoy hablaré sobre el miedo paralizante, aquel que vamos alimentando a lo largo de la vida gracias a las creencias muchas veces limitativas con las que crecimos. Existe una variedad enorme de miedos: a lo desconocido, a los cambios, a la muerte, a la soledad, a la vejez, al abandono, al fracaso, etc. El sentir miedo no es malo, es una emoción totalmente natural, lo que tenemos que aprender es a identificarlo para poderlo manejar. Aunque no lo creamos, muchas veces nos cuesta identificar a qué o por qué tenemos miedo, principalmente porque quizá asociamos este sentimiento con debilidad y por lo general sentirnos vulnerables nos asusta. Muchas veces el miedo te obliga a seguir en un trabajo que no te aporta nada, o en una relación, que por temor a la soledad te hace pagar un costo muy alto. También el miedo nos hace olvidar todos nuestros recursos, nos estanca en una “zona de confort” y nos quita completamente la motivación.

¿Cómo trabajar nuestros miedos?

—Lo primero es recordar que el miedo es una memoria guardada en nuestra mente por alguna creencia o algún suceso ya vivido del que no tuvimos buenos resultados. La buena noticia es que los miedos muchas veces son aprendizajes erróneos y por ende los podemos desaprender y manejar.
—La falta de confianza en uno mismo y en los demás nos permite suponer o predecir un fracaso que luego se convierte en miedo paralizante. Aprende a confiar en ti y en tus recursos y por supuesto a soltar aquello que no esté en tus manos.
—Los miedos muchas veces son inconscientes, por lo que debemos identificar a qué le tengo miedo y en dónde se origina, para poderlo trabajar.
—Te recomiendo hacer una lista de las situaciones que quisieras cambiar en tu vida, subrayando aquellas que dependen de ti y soltando las demás, luego analiza los recursos que tienes para realizar esos cambios y después podrás identificar con más claridad tus miedos..

Recuerda que el miedo es como manejar en una autopista con neblina espesa, serénate, tranquilízate, deja que la neblina (el miedo) se disperse y luego manos a la obra… Ten confianza en tus recursos, establece tus retos y no le des espacio mínimo a la inseguridad, no te olvides que todos tenemos dos voces en nuestra cabeza: una motivadora y la otra totalmente insegura que sabrá como boicotearte, paralizarte y estancarte.... ¿a cuál prefieres escuchar?

Libros recomendados:
“Es más fuerte el miedo que el daño”, de André Chaibonnier.
“Llegar a la cima y seguir subiendo”, de Jorge Bucay.

“Aprendamos a vivir, haciéndonos responsables directos de nuestra felicidad”

Comentarios y sugerencias:
Gloria Villalobos Corral
Terapeuta de Psicología Clínica 
y Programación Neurolingüística
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