Micromachismos

Mónica Silva Olvera

El término “micromachismo” se acuñó en 1991 por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez, para dar nombre a prácticas que otros especialistas llaman “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”

Se acabó la conmemoración del Día de la Mujer, sin embargo, la búsqueda de su reconocimiento, habilidades, fortalezas y capacidades 
es una lucha diaria, en la que tenemos que colaborar con nuestra sociedad.

El término “micromachismo” se acuñó en 1991 por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez, para dar nombre a prácticas que otros especialistas llaman “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”. 

Para el sociólogo francés Pierre Bordieu se trata de un “neomachismo”, una forma sutil del machismo utilizando términos socialmente aceptables en el contexto en el que se expresan, tales como “corres como niña” “qué mal manejas, pareces mujer”, “calladita te ves más bonita”, “no opines, es cosa de hombres”.

Y suponemos que estas actitudes veladas, comunes, habituales en nuestro lenguaje y nuestra sociedad, son generadas por los varones, los “machos” que someten a la mujer.

Te voy a compartir los micromachismos a los que he estado expuesta:

1. Me encuentro haciendo unas gráficas en Excel, y una compañera se asombra de mi habilidad para manejar las fórmulas, incluso cómo cambio de página usando los atajos del teclado.  

Y me dice “¡Wow! Qué bien manejas Excel, ¿te enseñó tu marido?”

2. En una entrevista de trabajo, quien sería mi futura jefa (quien no lo fue, por cierto), expresa “¡Ah!, pero eres mamá ¿verdad? Qué pena…”

3. Comparto mi columna semanal entre mis conocidos para conocer su opinión sobre el tema de la semana y entre sus comentarios de retroalimentación una de ellas me pregunta “¿Y antes de enviarlo sí te lo revisó tu marido?”

4. En otro trabajo, cuando avisé que me iba a casar, la jefa de mi jefe exclamó “¡Uy! Qué problema será ella (yo), porque después se va a embarazar y nos va a dejar colgados con la chamba”

5. La señora que ayuda en un hogar cocinando y atendiendo a la familia de la casa, ofendida gravemente conmigo, no quiso servirle de comer a mi esposo porque “ahí está su señora, es ella quien le debe de servir”.  Otra versión de lo mismo “¡atiende a tu señor marido! Mira, ¡no le has servido de comer!”

Si se fijan, en las cinco situaciones, quienes sacaron a flote el micromachismo todas fueron mujeres. 

Despreciando a la otra persona, asumiendo que no tiene capacidad y requiere de un hombre para  lograr los objetivos personales o profesionales, discriminando a la mujer por dudar de la capacidad de ser madre y profesionista a la vez.

Y quise poner ejemplos míos porque los que hay en Internet a veces suenan exagerados e inventados; en mi caso, siendo profesionista, esposa, madre, hija, estas situaciones pasan frecuentemente. Nadie está exenta de los micromachismos, pero sí podemos eliminarlos de nuestro vocabulario.

Mi hija ya ha vivido también los micromachismos, sin embargo, pienso que me toca educarla para tener una madurez emocional y no ser herida, además de procurarle una creatividad activa que le permita responder adecuadamente a los comentarios inoportunos y a la educación desigual. 

Revisa tus expresiones, te aseguro que “manejar como mujer” o “gritar como niña” son frases que afectan a la imagen de la mujer en nuestro día a día.

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