México y su necesidad de liderazgo

16/07/2019
09:01
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Hace algunos días, estudiantes de ingeniería de nuestra universidad me pidieron compartir mis experiencias a través de una plática sobre liderazgo; debo reconocer que me sentí halagado, pero sobre todo muy comprometido con ellos por dirigir la universidad que eligieron, junto con sus familias, para volverse personas de bien, para formarse como profesionistas y ciudadanos de México.

Integrando algunas láminas para la plática recordé cuando, hace más de 20 años, inicié mi carrera en el apasionante y retador sector educativo público de nuestro país, y desde entonces he entendido la increíble necesidad que tiene el país de vivir y construir una sociedad basada en información, en políticas públicas congruentes y alejadas de intereses personales; una sociedad dirigida por líderes congruentes, empáticos, genuinos, bien intencionados y sobre todo conscientes de su rol, de sus limitaciones y de su relevancia en la vida de su país. Con estas ideas en mente quise traer a este martes #DesdeCabina mis comentarios a este respecto.

México está ávido de líderes, gente que piense primero en ser útil, antes que en ser famoso o importante. Nuestro país demanda, anhela y busca líderes a los cuales seguir, a los que pueda encomendarse, a gente que sepa comunicar, pero que entienda, ya no digamos domine los temas que pretende comunicar; personas que sepan tomar decisiones en equipo, no solo que imponga opiniones y caigan en necedades que pongan en riesgo a sus seguidores; se necesitan personas que sepan colaborar sin dividir, personas que escuchen opiniones diversas, a veces antagónicas a los propias, pero que enriquecen en muchas ocasiones el propio punto de vista, de tal suerte que se decida lo mejor y más conveniente para la gran mayoría y que se comunique adecuadamente el impacto de tales decisiones con claridad y sin apasionamientos-

México necesita líderes que ayuden a otros sin esperar algo a cambio, sin buscar el seguimiento mesiánico incondicional y arbitrario, sino crítico, abierto y sensible en cada paso del trayecto; se ocupan también líderes resilientes, que sepan sobreponerse al infortunio, a la calamidad, entendiendo esta como aquellos eventos extraordinarios al plan mismo; no puede reconocerse a un líder como tal, que no resista a la tentación de darse por vencido —eso habla de su inherente humanidad—, identificando también que en dicha resistencia se encuentra la fortaleza y el ánimo para seguir adelante siempre viendo más allá, entendiendo su contexto, sus propias limitaciones y las de su equipo.

Hoy que diversos sectores de la sociedad de nuestro país cuestionan sobremanera los antiguos y nuevos liderazgos, y se increpan a unos y otros ante las evidentes ausencias, es cuando más cobra validez la presente reflexión. México necesita de liderazgo en todos los ciudadanos, en los empresarios, en las escuelas, en sus maestros, en los que dirigimos instituciones educativas de cualquier nivel educativo, en sus políticos y gobernantes, en los sindicatos de trabajadores, en los legisladores, en la casa de cada uno y cada una de los que habitamos este increíble país, insisto, se necesitan lideres que primero piensen en ser útiles, antes que en ser importantes. 

 

Rector de la UNAQ / @Jorge_GVR

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