México 1 de julio: ¿Merkel o Trump?

El candidato del PAN y de la coalición México al Frente puso a circular su amenaza de enjuiciar al presidente Peña Nieto, a la manera en que el candidato Donald Trump amenazó con encarcelar a su adversaria Hillary Clinton
14/03/2018
03:28
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Distopías presidenciales. El bravero y populista modelo Trump de campaña de oposición sigue dominando el tono de los discursos de Anaya y López Obrador. El candidato del PAN y de la coalición México al Frente puso a circular su amenaza de enjuiciar al presidente Peña Nieto, a la manera en que el candidato Donald Trump amenazó con encarcelar a su adversaria Hillary Clinton. Mientras, el candidato de Morena y de la coalición Juntos Haremos Historia blandió la insurrección del tigre de la ira popular —que él no detendría— si esta vez no llega bajo el supuesto de un fraude como el que le habría impedido ganar en los dos intentos anteriores.

Y si el modelo Trump de campaña sembró la división y el encono en la sociedad estadunidense, su modelo de ejercicio del poder presidencial ha erosionado la estabilidad y la convivencia en su país y plagado de incertidumbres el orden internacional. De allí la pertinencia de plantear preguntas sobre el tipo de gobierno que haría de llegar a la Presidencia alguno de los dos grandes retadores mexicanos, dependiendo de las condiciones y márgenes que les dejaran los resultados cuantitativos de la elección.

En caso de un triunfo arrollador que incluyera cosechas de mayorías en el Congreso, como el landslide que favoreció a Trump, la estructura de las personalidades autoritarias en que los fajadores mexicanos parecen inscribir su relación con sus seguidores (Theodore Adorno dixit), podría apuntar a presidencias voluntaristas con capacidad para imponerle un nuevo freno (o franca reversa) al proceso reformista retomado por el actual gobierno (como probablemente lo haría López Obrador). O a liderazgos revanchistas como el que explícitamente anuncia Anaya, o a gobernantes portadores de proyectos extravagantes, como los que aparecieron en los años del absolutismo presidencial: utopías que devinieron distopías.

Parejas sin amor. En caso de resultados más ceñidos en las urnas del 1 de julio, de la necesidad puede surgir la virtud de la búsqueda de esquemas de entendimiento, incluso descontando las malas pasadas que pueda jugar el factor humano. Ya es proverbial el método de escalamiento de posiciones del candidato del PAN: echando al vacío a personas, grupos (y quizás mañana, partidos) previamente utilizados como peldaños rumbo a la cumbre. Y ya es lugar común la forma de uncir y excomulgar aliados del candidato de Morena. Aquí la pregunta sería si estos practicantes del modelo Trump de campaña podrían cambiarse ese chip por el modelo Merkel de gobierno, que por segunda vez se coaliga con la social democracia para conjurar la catástrofe nacional (e internacional) de la caída de Alemania a manos de la extrema derecha (anti europea, racista y populista) en una nueva elección.

Hoy entra en funciones, tras la sesión de investidura, el gobierno de esta cuarta gran coalición de la democracia alemana tras la derrota del nazismo. Lo hace por una Europa Unida y contra la tendencia trumpiana de disgregación de las alianzas supranacionales, sea la Unión Europea o el TLCAN. Y aquí hay que destacar la madurez y el realismo del nuevo liderazgo social demócrata de Olaf Scholz, para quien la nueva “gran coalición no arranca como una historia de amor: esto no es un matrimonio por amor”, dijo, en medio de las dolorosas concesiones para las partes que supuso el entendimiento.

Mal comienzo. Hace apenas 6 años, el presidente Peña Nieto y los líderes del PRI, el PAN y el PRD, acometieron sus respectivas, dolorosas concesiones en el Pacto por México (nuestra embrionaria, efímera gran coalición) y acordaron una serie de grandes transformaciones, hoy en curso pero amenazadas por los candidatos del modelo trumpiano. Uno se niega al debate de sus proyectos: mal comienzo regido por la necesidad de ocultar o el miedo a decir lo que piensa. El otro escapa de sus requerimientos legales para refugiarse en una foto con la exitosa Merkel, de austeridad y congruencia ejemplares, contrastantes con los lujos y opacidades de su visitante.

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