¿Qué es lo que quieres de México? considerando que México somos cada una de las personas que habitamos el territorio Nacional, sea en Querétaro, en DF, en Monterey o en cualquiera de los Estados que de Norte a Sur  conforman esta gran Nación,es decir, mis amigos, mis familiares, mis vecinos, los hijos de todos ellos, los abuelos, mis compañeros de trabajo, mis conocidos. 

Tiempos difíciles que estamos viviendo llenos de malas noticias y también noticias falsas, confusión y desestabilización. 

No me referiré a nuestros gobernantes en éstas líneas, más bien me gustaría referirme a nosotros, a los ciudadanos que habitamos y cohabitamos todos los días, que vivimos realidades a veces parecidas unas con otras a veces diferentes pero compartiendo la situación que prevalece en nuestro México. Y lo que viene a mi mente es  sí algo hemos aprendido de todo lo que hemos pasado en nuestro país desde las últimas décadas. Sinceramente no lo creo. 

Cosas evidentes que nos arrugan el corazón, que nos parecen una burla y nos molestan de sobremanera, pero  es momento de reflexionar desde el fondo de nuestro conocimiento. Y es ahí donde quizá empecemos a tener dificultades porque ahí radica,  nuestro mayor problema: No tenemos conocimiento de las personas que aspiran a cargos públicos para representarnos. ¿Cuántos conocen a qué distrito pertenecen y quién los representa?, ¿Cuántos podemos tener conocimiento real de la trayectoria de ése aspirante, de dónde viene, cuales han sido sus logros, qué tan preparado está para depositar en él mi confianza, en qué ha fallado?. Y no sólo de los aspirantes, ni siquiera tenemos el verdadero significado de las palabras que empleamos. Señores, lo que veo es un México lleno de personas  ignorantes, y espero que no lo tomen como ofensa, simplemente me refiero a  la ignorancia como la ausencia de conocimiento y nos conformamos con lo que siempre nos dijeron que significaba y no sólo ésa palabra si no muchas más. 

Somos una sociedad egoísta, conformista e ignorante y consciente que estas palabras no endulzan nuestros oídos, me atrevo a exponerlo porque México requiere de mejores personas, de mejores jóvenes que llenen las aulas de clases, donde su asistencia se mayor a la ausencia. De mejores madres que no solapen a sus hijos y les enseñemos los verdaderos valores, aunque parezca trillada la frase; de mejores padres que sean congruentes con su actuar, de mejores niños que no sean caprichosos ni berrinchudos y en consecuencia de mejores Gobernantes que amen a México. 

Somos parte de la guerra sucia de éste país, solapadores. Inundamos las redes sociales con los llamados "memes" donde se muestra la falta de respeto hacia la integridad de muchas personas. No estoy aquí para juzgar si lo merecen o no. Lo único que opino es que cada una de las personas que a veces como víctimas y otras como protagonistas de los eventos negativos que suceden, tienen una familia y personas que vienen detrás y que no siempre son iguales a los que consideramos escoria. ¿Porqué no pensar de manera diferente, porqué no hacer las cosas de forma distinta? Lo que hacemos no veo que nos lleve a ningún lado. 

Estamos hundidos en nuestra propia porquería y no sabemos cómo salir de ella. Círculo vicioso donde no se confía, pero tampoco damos oportunidad. Donde juzgamos conociendo solamente el lado de caperucita.

Hagamos un cambio, despertemos y seamos parte del cambio. Conozcámos a las personas detrás de los políticos, conozcamos a las personas que habitan la casa contigua. 

Seamos una sociedad que genere cosas positivas. Sí estamos sumergidos en la porquería, pues reciclémosla y hagamos que crezcan árboles frondosos.

Iniciemos confiando que existen personas que no son como los gobernantes que hemos elegido si no que quieren como muchos de nosotros, cuidadanos, hacer las cosas diferentes. 

Continuar enfrascados en esta rueda de vicios, sólo nos está llevando al caos.

Volvamos a enamorarnos de México, nuestras tradiciones, nuestra comida, nuestras ciudades y paisajes hermosos, nuestra cultura y hagamos también que nuestro hijos se enamoren de su país. 

Recordemos a ése México lindo y querido del cual nos enorgullecíamos. Saquemos la verdadera casta de mexicanos respetando y aceptando que lo que sucede no es no sólo es responsabilidad de algunos. Es responsabilidad de todos.

 Ocupémonos de “ser” y esto nos permitirá observar con un ojo más agudo y afinado porque cuando verdaderamente seamos este México recibirá su recompensa.

 

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