Mejor que Navidad

Luis Vázquez Villalón

Ya se acerca el momento del año oportuno para hacer los balances y el conteo de resultados del año. O en palabras de mi formación académica, tiempo de comparar los presupuestos anuales realizados al principio del ejercicio, con los estados de posición financiera y resultados para poder evaluar el desempeño de nuestras organizaciones.

En mis resultados, me percaté que hubo una temporada de más de tres meses que no encuadra dentro de la estadística general de éste y todos los demás años de mi vida.

Hablo por supuesto de la época electoral, cuyas ventajas les expondré con la esperanza que en la siguiente ocasión puedan verlas desde esta perspectiva y disfrutar más de ellas, alejándose del hartazgo que sí pueden producir.

Relaciones personales: todos están obligados a ser amigables con todos, y evitar las groserías y los malos tratos porque pueden ser castigados con votos en contra. A esto le podemos añadir el importante elemento de brindar a muchos de los involucrados el tan necesario sentido de pertenencia.

Todo tiene solución: de la mano del candidato y del partido (es el mismo caso de todos) y hay esperanza porque el nuevo mandatario resolverá todos los fallos de las administraciones pasadas y presentes para convertir nuestro futuro en uno brillante, digno de la grandeza de toda nuestra nación o estado.

Nos lo han dicho mil veces y aún no se cumple, pero si se mantiene la esperanza es algo muy agradable de creer. Algo como creer en los Santos Reyes y Santa Claus.

Los sueños se pueden dar vuelo: esta categoría en particular se podría dividir en dos sub clasificaciones:

1. Colectivos: estos son los más puros e inocentes de todos, y la razón explícita de las mismas campañas y quizás de todo el sistema político que se legitima a través de ellas.

Las campañas les dan a sus miembros, así como a los miembros involucrados y optimistas de la ciudadanía la sensación de que todo se puede lograr. Podemos construir carreteras, recobrar la seguridad, arreglar la economía, crecer en todos los sentidos, aumentar los presupuestos, en fin, podemos tener el México que siempre hemos querido.

2. Individuales: estos comúnmente son más bien mezquinos, retorcidos y en ocasiones muy graciosos de presenciar. En todos los partidos y en todas sus diversas campañas hay personas que se suman con la única intención ser el “coordinador”, “líder”, “asesor” o simplemente “cercano” al candidato. ¿Para qué? Pues muchas veces para poder presumir que una vez comieron en la misma mesa que una figura pública.

Estos carecen de los elementos estratégicos, personales o hasta financieros para disfrutar de una posición de privilegios y son escuchados solamente por compromiso del candidato para no verse como poco incluyente.

Si hay presupuesto: y si no, estamos muy distraídos para pensar en ello.

Continuo estimulo intelectual: siempre hay una nueva nota, un nuevo mensaje, o una nueva amenaza que analizar en los diversos cuartos de guerra de las campañas. Esto, aunado con el acceso constante que se tiene a estrategas políticas de experiencia y dedicación hace que aquellos que quisimos aprender lo hayamos hecho a manos llenas. Son épocas repletas de información, algo que para alguien como yo es sumamente disfrutable.

Estas son algunos de los motivos por los que existen legiones de personas que son adictas a las campañas y que pasan sus días saltando de municipio, organización, estado, países en busca del próximo periodo electoral.

Ojalá que la próxima vez que suceda puedan ver estos procesos con los mismos lentes que yo lo hago, van a estar más felices. Ya sobra decir que son mejores que muchas ceremonias de Navidad, con todo y que en ellas también prevalezca la obligación de parecer amigables.

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ. @lui_uni

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