Médicos sin fronteras

Ángeles Ochoa

Esta organización opera en más de 70 países en todo el mundo. No cabe duda de que con esta información, seguro sesearán brindar su apoyo de cualquier índole a tan eficiente tema. 

"La medicina cura, la naturaleza sana”. Proverbio latino. 

Un día en el que gratamente nos volvemos a encontrar gracias a estas líneas, es este sábado postrero, para esta amiga que les escribe, a mi visita a la Feria Internacional del Libro  (FIL) en la ciudad de Guadalajara.

Y así, caminando entre los murmullos que llenaban el inmenso espacio del Centro de Congresos donde se instala la FIL, paseaba deseosa de descubrir todas las novedades que nos traía cada stand.

Sí, mi medio era buscar libros con temas atrayentes, mas mi fin consistía en indagar más allá de las apariencias. Así que tuve la fortuna de entrecruzar miradas con un joven, quien acto seguido me invitó a conocer más sobre la causa que enarbolaba y le daba sentido a su estancia en tal evento de clase mundial. No tardamos nada en sentir una mutua empatía y simpatía, así que cual charla entre amigos, me comentó lo alusivo a la organización Médicos sin fronteras (MSF), la cual hoy les vengo a compartir para que conozcan.

Está de más mencionarles que sus antecedentes son conmovedores y se traducen en una elevada conciencia por parte de quienes la fundaron. 

A continuación me daré a la tarea de acercarles más sobre esta cruzada en procuración de la salud.  A principios de los años 70, un grupo de médicos que habían sido testigos del genocidio en Biafra, coincidieron en la posibilidad de constituir una organización que además de brindar asistencia médica sin discriminación por raza, religión o ideología política, pudiese dar testimonio fiel de las condiciones de vida de miles de personas en situación de crisis.

Médecins Sans Frontières (en francés) fue fundada en Francia en 1971 por un grupo de médicos y periodistas, entre ellos Bernard Kouchner y Jacques Mabit.  Algunos médicos eran testigos del genocidio de la minoría Ibo, pues trabajaban en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Este grupo se sentía frustrado ante la obligación de guardar silencio que exigía el CICR a sus miembros, sobre lo visto y hecho en Biafra.

El otro grupo de médicos acababa de llegar de socorrer a las víctimas de las inundaciones que asolaron Pakistán Oriental (actual Bangladesh).

Se dieron cuenta de que una vez finalizado el proceso de descolonización, el escenario internacional estaba en fase de transformación y se imponía adaptar la ayuda humanitaria a las nuevas necesidades.  A partir de ese momento, atender a las víctimas no sería suficiente: habría que denunciar las violaciones de los derechos humanos, crear corrientes de opinión a través de los medios de comunicación y profesionalizar la ayuda.

Por otro lado, MSF entra en acción ante el deterioro de las condiciones médico-humanitarias de poblaciones afectadas por crisis que  ponen en peligro la supervivencia o su salud, con atención especial a quienes no reciben ningún tipo de asistencia, como es el caso de atención a víctimas de catástrofes naturales, víctimas de conflictos armados, de enfermedades endémicas y epidémicas, así como a las personas aquejadas por la violencia social o las excluidas de atención sanitaria. 

Y por si fuera poco, ahora les comparto que esta organización opera en más de 70 países en todo el mundo.
No cabe duda de que con esta información, seguro sesearán brindar su apoyo de cualquier índole a tan eficiente tema. 

Confiando en su ingenio altruista, espero que de este escrito en adelante, muchas personas deseen sumarse con algún tipo de apoyo para que en el mundo se aminoren los pesares, gracias a Médicos sin fronteras.

Por hoy me despido, y ya saben en todo momento con mi frase adorada: “¡Hasta siempre, me voy a ser feliz, haga usted lo propio!”.

Que pasen un mágico y adorable fin de semana, y los espero en la siguiente edición sabatina de esta columna.

*Mtra. en Admon., periodista y presidenta de Fundación Arca, A.C. 
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Twitter: @ochoa_a

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