Más allá de Facebook.

Fabián Camacho

Es común que cuando nos preguntan por nuestras redes sociales pensemos de inmediato en Twitter, Facebook, Instagram, entre otras tantas. Tan reconocidas están que hoy en día, por ejemplo, somos 51 millones de mexicanos los que tenemos una cuenta como Facebook y que nos conectamos a través de esta red social para conversar, subir fotos o interactuar con amigos o conocidos. Pero, ¿realmente reconocemos el impacto que tiene el manejo de nuestras redes sociales en nuestra vida profesional y personal? Lo cierto es que existen muchos casos de carreras y trayectorias que se derrumban por un mal manejo de las redes sociales en internet.

Es por ello que para evitar inconvenientes y lograr un uso eficiente de nuestras redes sociales, resulta necesario reconocer los alcances y las implicaciones de tener una cuenta en Facebook, en Twitter o en cualquier plataforma social en internet. Por tanto, hay que ubicar de entrada que las redes sociales no existen sólo en internet y no son sólo espacios donde se publican estados de ánimo o situaciones que pasan; ya que son más que eso. Las redes sociales son un sistema de interacción social que nos permite estar conectados con otros y éstas existen desde siempre, pero se incrementaron exponencialmente a partir del desarrollo de tecnologías como el internet y los smartphones.

En ese sentido, vale la pena reconocer que en la cotidianeidad nos agrupamos y organizamos a partir de redes, y que esas son nuestras redes sociales. Facebook o Twitter son sólo las plataformas en internet que potencializan y hacen evidente las conexiones del “mundo real”. Por ello diremos que lo que está en el espacio del internet son nuestras redes sociales virtuales (RSV).

Si lo consideramos desde esta perspectiva, podremos reconocer que vale mucho la pena poner atención en lo que publicamos, decimos y compartirnos en nuestras RSV, ya que invariablemente impactan en nuestros proyectos, objetivos y planes de vida.

Dicen por ahí que el mundo es un pañuelo y que cualquiera de nosotros tenemos hasta seis grados de separación sobre cualquier persona del mundo. Es decir, que para llegar a establecer conexión con cualquier persona del mundo, sólo necesitamos conectarnos con hasta seis más para poder contactarlo. Con base en esto se puede decir que la manera en que aprovechamos nuestras conexiones y nuestras redes puede determinar nuestra personalidad y los alcances de nuestras acciones. Lo cierto es que más conexiones y redes, significará en todo momento la posibilidad de más beneficios.

Por todo esto las RSV deben ser extensión de la manera en que nos manejamos en la vida real y cotidiana; sino es que aún mejor y más planificada. Porque las RSV no son otra cosa que el espacio virtual que proyecta y potencializa lo que sucede en la vida real. Aún así algunos dirán que tienen su cuenta en alguna RSV sólo para mantener contacto y comunicación con amigos y que por eso no le dedican atención. Seguramente lo que se deja de hacer en este espacio virtual no afecte en algo particular, sin embargo, sí deja de contribuir y sumar en los objetivos y proyectos que se buscan alcanzar.

Por tanto, es importante que pongamos especial atención a la manera en que nos proyectamos a partir de nuestras redes sociales virtuales. Es necesario que reconozcamos que lo que sucede en Facebook o en Twitter va más allá e impacta nuestras redes y conexiones en el mundo real. Vale la pena considerarlo así si de lo que se trata es de seguir emprendiendo en beneficio de nuestro entorno. 

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