Malentendido familiar.

Rodrigo García Santana

¿Cuántas veces, en nuestro entorno, hemos estado en medio de una pelea familiar? Quizás muchas, quizás pocas, lo que les puedo decir es que quien sufre más es el que está en medio de la situación adversa o malentendido que se tenga debido a que es el “parachoques” de ambos grupos.

Al final de dicho malentendido las dos partes se hermanan y quien estaba en medio queda lastimado, lacerado, cansado de la situación y hasta muchas veces ignorado debido a que le pueden cargar la problemática. Por ejemplo: que si fulanito dijo que tú, que si fulanito dijo que yo. ¿A poco no?, parece chistoso pero así es.

Mantener una familia unida es una labor titánica debido a que saltan los intereses de muchas personas. Por ejemplo, si es en una familia pequeña, la labor de los padres para con los hijos pequeños es complicada, quizás interfieran algunos amigos en ello pero nada que no se pueda arreglar.

Si la falta es entre hermanos cuyas familias ya son grandes, interfieren en la problemática padres, hijos, esposas, cuñadas, amigos, nietos; es evidente que se genera un entono no idóneo para tratar de mediar la situación. Lo único que podría arreglar lo ocurrido sería que cada quien estuviera “de buena vena” (como diría mi abuela) es decir, receptivos e “hicieran gala de humildad” (como diría mi madre). Cero orgullo y amor para solventar la situación, aunque muchas veces en algunas familias este ejemplo sería como un milagro.

Les comparto dos frases familiares (las utilizamos) las cuales nos evitarán entrar en problemas por nuestra propia boca: “nunca decidas nada enojado y no prometas nada contento” y “somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos”. Dos frases fuertes que debemos tenerlas a la mano.

Les quiero compartir algunas recomendaciones, debido a que creemos que con éstas no saldremos tan mal parados de una situación de conflicto entre familias.

  • La prioridad: es la familia, no seas parte de algo que puede destruir su armonía.
  • Neutral: Sé neutral ante la situación, si estas en medio no tomes partido, es decir, no le des razón y fuerza a alguien en la justa.
  • Escucha: ¡alto! No hables. Escucha. Deja que las otras partes se desahoguen, no hables mal de nadie con ninguno de ellos, puedes pasar un mal rato si se arreglan.
  • Relación: no cambies tu manera de ser con ninguna de las partes, deben respetar que no eres parte de la problemática.
  • Comunicación: abre el canal de la comunicación, así sabrán que puedes ser parte de la solución.
  • Objetivo: debemos ser objetivos ante la situación, imparciales y por supuesto no intervenir por intereses personales.
  • Herramienta: debemos ser la herramienta para incitar a las partes a ceder.
  • Fiesta: si vas a compartir una, invita a las dos partes, podría ser una gran oportunidad para un arreglo o en su defecto no asistirán ambos o solo uno, la invitación ahí está, sino desean acudir ya es su decisión.
  • Oído: no prestes oído a las acusaciones que puedan inquietarte o molestarte, recuerda ellos están molestos y pueden decir muchas cosas en ese estado.

Existen a veces problemas entre las familias, la intención de compartir estos puntos simplemente es para no meternos en problemas y tratar de apoyar a la familia como tal en la situación.

Mucho agradeceré enriquezcas estos puntos y los compartas. Ahora bien, recuerda: si la falta fue tan grande que no se puede solucionar no nos queda de otra más que seguir neutrales y esperar que medien el conflicto o quizás también podremos “gritar, alzar las manos y correr en círculos”.

¿Y tú, eres parte de la solución o del problema? Reflexiona y actúa.

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