¡Maestra, no se evalúe!

Alicia Colchado Ariza

Ella era bajita de estatura, piel morena, cabello largo trenzado, los colores brillantes de su vestido complementaban el paisaje de la mañana; es una indígena de la región de Amealco, su rostro refleja determinación. De momento colocó en el piso la canasta de dulces que sostenía en sus brazos, se abrió camino entre la multitud y caminó segura hasta donde se encontraba una maestra: era bajita igual que ella, morena, cabello largo recogido, su rostro era de facciones nobles pero ese día evidenciaban la angustia que estaba viviendo en esos momentos.

Cuando estuvo frente a ella le dijo: “maestra, no se evalúe, soy una madre de familia, me sostengo con la venta de mis dulces y no tengo los estudios que usted tiene, siéntase segura, vengo con mi familia, amigos y vecinos de la comunidad, a defenderla a usted, porque defendiéndola a usted defendemos la educación pública para nuestros hijos, no permitiremos que nadie la obligue a punta de pistola a entregar sus derechos y con ellos los logros y la historia de nuestra nación. Maestra, por favor, no se evalúe”. Los rasgos de la maestra ahora reflejaban tristeza e incertidumbre. Después de haber escuchado a esa sincera mujer, continuó su camino hacia el interior de la sede donde sería evaluada: pasó a través de la valla de granaderos puesta en la entrada del edificio y unos metros más adelante decidió regresarse; pudo más en ella el amor por su profesión y el compromiso con su nación que el temor a perder su empleo. Con lágrimas en los ojos fue recibida con aplausos y porras por cientos de maestros, padres de familia y alumnos que se encontraban ahí.

Historias como esa hubo varias, que permiten ver la grandeza del espíritu humano cuando sus acciones son alimentadas por valiosos ideales y entonces dan certeza de que triunfarán sobre aquellos que envilecidos pretenden desaparecer a México.

En Querétaro este fin de semana pretendían evaluar a mil 165 docentes, 39 directores y 280 profesores de nivel medio superior. Gracias a la suficiente información compartida entre los profesores, las autoridades educativas sólo pudieron evaluar aproximadamente al 20% de ellos. Animados por estos resultados, los profesores continúan en una labor incansable de concientización, saben que en estos momentos la resistencia es la única alternativa para todos.

Sin importar los años de servicio y compromiso con su vocación, el artículo 8 transitorio de la Ley General del Servicio Profesional Docente condena a la inestabilidad en el empleo a todos los profesores, ya que los obliga a evaluarse aun cuando tengan nombramiento definitivo y de ahí los remite al artículo 53 de la misma ley, en donde se establece que serán evaluados al menos cada 4 años y en caso de no ser idóneos en la tercera oportunidad perderán su empleo sin responsabilidad para el patrón.

Por si fuera poco, argumentando “autonomía de gestión”, esta reforma obliga a los padres de familia a asumir la totalidad de los gastos que genere una escuela (Artículo 28 bis de la LGE).

Esta reforma educativa ha sido impuesta por los grandes capitales con el objetivo de destruir nuestro patrimonio educativo y con ello imponer el proyecto ideológico de libre mercado. Si para ello necesitan cortar las raíces aunque se muera el árbol no lo dudarán, pero que no se engañen, dignos maestros acompañados con comprometidos padres de familia daremos la batalla.

A Sergio Jerónimo, Rosa María y Cristina.

Presidenta de Desarrollo Comunitario para la Transformación Social. @AliciaColchadoA

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