El resumen mental de Lucy, la nueva película del francés Besson (Nikita), para un espectador promedio, varón, sin distinción de clase social o historial crediticio y sin importar el equipo de fútbol al que le vaya, se reduce a la imagen Scalett Johansson, la protagonista y no más.

La imagen de Scarlett en jeans disparando metralla sobre traficantes hongkoneses; Scarlett en tacones y en automóvil, a 1000 kilómetros por hora en las calles de París, destrozando patrullas; Scarlett en vestido entallado derrotando a un ejército de facinerosos con sólo mover un dedo; Scarlett sonriendo pícara a un yakuza y abriendo, sin pudor, las piernas como diciendo “¡ven con mami!”. 

Fuí a ver la nueva película de Besson por la misma razón que fueron más de un millón de pelados en su primer fin de semana (1,033,664 espectadores, según la Canacine), sólo para ver a Scarlett en 4-D y pantalla súper big.

Lucy es también el nombre de un esqueleto fosilizado de 3,2 millones de antigüedad, se supone que es el primer homínido hembra que ha sido localizado, en otras palabras, es el primer antecedente de la mujer de hoy, tal y como la conocemos, con todos sus defectos y virtudes, como canta Lupita D’Alessio.

Lucy, la homínida, no Scarlett, es la misma a la que The Beatles compusieron y le cantaron el tema de Lucy y la prueba fehaciente de que las mujeres ya chambeaban duro para conseguir la “papa” de todos los días y eran independientes desde mucho antes.

Lucy representa muchas cosas en la historia de la evolución humana y ese es precisamente el quid de la películas de Besson, presentarnos una teoría evolutiva tan real que parezca fantástica.

La teoría que Besson nos presenta en la película es muy interesante. Según los científicos los seres humanos usamos sólo el 10% de la capacidad del cerebro. Según mi mamá los hombres desperdician ese 10% pensando en las mujeres.

¿Qué pasaría si pudiéramos usar el 100% de nuestra capacidad cerebral?, le pregunta una alumna un científico evolucionista, interpretado por Morgan Freeman, y el actor/personaje responde lo mismo que el espectador presente en los cines. ¿Sabe…tú?

Besson nos adelanta una teoría, con la ayuda de Scarlett. Una mujer, la misma que puede manejar, maquillarse y checar el teléfono, mientras maneja, esa misma mujer con la mente a todo lo que da, se convertiría, antes nuestros ojos, en La Mujer Maravilla, en un ser súper dotado, sería invencible y omnipresente, como cobrador de Hacienda.  

No es gratuito que el cineasta haya elegido a una mujer para ilustrar su teoría evolutiva, tampoco es gratuito que haya elegido a la más sexy del planeta tierra y anexas.

Supongo que el cineasta pensó que nadie se reiría al ver que una mujer sea más inteligente y capaz con cada segundo que transcurre en la película.

Ya otro cineasta uso la voz de Scarlett Johansson para plantearnos otra teoría evolutiva, igual de interesante, e igual de fantástica. En Her de Spike Jonze, una computadora, mujer, es capaz de llevar a un hombre a conocer la felicidad en la tierra, en otras palabras, se convierte en la pareja ideal, una mujer que no regaña cuando uno llega tarde y oliendo a cigarro, que no pide gasto, y que no es celosa..

En el caso de las damas, la computadora se convierte en una mezcla de Brad Pitt y Pierce Brosnan, un hombre guapo, elegante y atrevido, un esposo o novio que no regaña por morderse las uñas, que no critica el exceso de peso, es súper detallista y tampoco pide gasto.

En la nueva película de Luc Besson, Lucy la homínida y Scarlett Johansson la actriz, casi se tocan, como en la pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, es la versión femenina del origen de la humanidad y del futuro muy, muy lejano e incierto. 

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