11/02/2019
05:59
-A +A

Existen por un lado los datos duros, procesados y publicados por instancias oficiales, en ocasiones autónomas al gobierno central o incluso a nuestro país. Así mismo hay opiniones que tratan de trasmitir una posición, sobre lo que perciben, bueno o malo, pero al final es su interpretación de las cosas.

De manera temeraria para algunos analistas, el Presidente de la República se ha atado a sí mismo a que el desempeño de los indicadores económicos, como el tipo de cambio, sean también parte de la evaluación del andar de su gobierno, llevando con esto un grado de riesgo implícito, ya que algunos de los principales números no son de control interno sino que responden principalmente a situaciones internacionales. A pesar de lo volátil que pudiera resultar esto, los números al arrancar el año se muestran favorables, tanto que hace que las críticas por decisiones que supuestamente afectarían a la economía no estén teniendo consecuencia negativas sino todo lo contrario.

Estábamos apenas en el periodo de transición, cuando vía una consulta se tomó la decisión de cancelar la construcción del NAIM, lo que generó fuertes comentarios sobre su impacto negativo en la economía, empezando por la incertidumbre y desconfianza que generaría en los inversionistas nacionales y extranjeros el frenar el más grande proyecto de infraestructura del presidente Peña Nieto, todavía en ese momento en funciones.

Luego vino otra noticia que generó nerviosismo, la amenaza de la bancada de Morena para limitar las comisiones bancarias, mismas que se probó están muy por encima de las que cobran los mismos bancos en sus países de origen. La respuesta fue más allá de algunas voces críticas y se reflejó en la bolsa que sufrió su primera gran caída desde la elección presidencial de 2018. A algunos pareció darles gusto, como si eso los hiciera reivindicarse en su dicho sobre las consecuencias anunciadas de votar por AMLO. Pocos repararon sobre lo correcto o incorrecto que los mexicanos paguemos más por servicios bancarios que todos nuestros socios ricos de la OCDE, siempre y cuando no cayera la bolsa. Así las prioridades.

Vendría la guerra contra el huachicol, negocio que se calcula genera pérdidas al país por 60 mil millones de pesos anuales. La atrevida decisión generó escasez de gasolina, impactando, de acuerdo con las cámaras, no sólo a los particulares sino al trasporte de mercancías y con ello eventualmente al movimiento de la economía. También vino un aparente fracaso en el road show de Pemex en Nueva York, que no logró convencer a los inversionistas institucionales, por lo que Fitch Ratings degradó la calificación de la petrolera mexicana.

Sin embargo, la semana pasada empezaron a darse a conocer datos duros, más allá de las opiniones, los cuales parecen contradecir los augurios de los malquerientes presidenciales. Primero la determinación de las calificadoras internacionales Moody´s, HR y Standard and Poor´s de no secundar la decisión de Fitch y mantener estable la perspectiva de Pemex.

Otros anuncios tampoco procesados ni publicados por el gabinete se dieron a conocer, como el dato de que la inflación había caído a los niveles más bajos de los últimos dos años. Por otro lado, uno de los factores más importantes de crecimiento de la economía, la venta de autos, subió después de largos meses de espera, con un repunte de 1.9% en comparación a la registrada en el mismo mes de enero del año pasado. Así también se dio a conocer por parte del Inegi que el Índice de Confianza del Consumidor aumentó 1.9 puntos llegando a 46, el segundo más importante registrado en la historia en México y que en buena medida mide las expectativas de los consumidores sobre su futuro económico.

A pesar de situaciones controvertidas, México arranca el año con indicadores positivos. Atarse a estos indicadores por parte del Presidente sin duda es un riesgo, pero hasta ahora parece que los datos duros empiezan imponerse sobre las opiniones producto más de la predicción que de la certeza.

Abogado con Maestría en Políticas Públicas y Especialidad en Finanzas.

Universidad del Sur de California. 

Correo: [email protected] 

Twitter: @maximilianogp

Comentarios