02 / agosto / 2021 | 22:24 hrs.

Llamada inesperada

Rodrigo García Santana

Todos, absolutamente todos, sabemos lo que es respirar con tranquilidad cuando nuestra vida transcurre -tal vez no de la mejor forma- pero sí en un área de confort agradable. Al respirar parece que nuestro cuerpo corresponde con nuestro sentir y creemos que no puede pasar en el día otra cosa que nos altere esa armonía.

Lamentablemente la misma vida nos pone a prueba para sobrellevar estas cosas. ¿A cuántos de nosotros, en ese momento de armonía, nos han dado una noticia que nos cimbra? Ves de repente como tu día da un vuelco. La incertidumbre nos hace su presa. No puedes hacer absolutamente nada que pueda favorecer los hechos que están ocurriendo, únicamente hacer gala de la prudencia y sobrellevar el dolor que te causa.

Me refiero a esa llamada en la que te dicen que uno de tus familiares iba a una cita médica y que nada salió como se esperaba, de manera urgente lo deberán operar dada la gravedad de la situación. El sollozar de mamá al darte la noticia no es el mejor de los augurios, la llamada preocupada de un hermano mayor, el silencio y calma de un hermano que al interior está en oración por el mejor desarrollo de la cirugía. De pronto lo único que atinas es a ser fuerte y afrontar lo que pase para no alimentar la angustia.

En mi familia ya nos conocemos en estas circunstancias. La vida se ha ensañado en ponernos a prueba y la unión que tenemos es armoniosa. Como muéganos nos pegamos y afrontamos lo que depare.

En el desarrollo de las visitas que pude realizar a mi hermano Carlos en el hospital me percaté de muchas situaciones que en silencio logré observar en otras personas preocupadas por la situación delicada que pasan. Observé de todo. Fui testigo de peleas, inquietudes, dolor, armonía, desesperación, angustia, preocupación.

Por eso quiero tocar algunos puntos en los que debemos poner atención cuando se pasa por una situación delicada.

Primero, la situación ya está dada, nada ganaremos en reclamar a alguien (familiar) algo que debió hacerse para prevenir la situación. No nos queda más que aceptar ese destino y no lacerar la tranquilidad del otro porque no se actuó a tiempo.

Es necesario ser prudentes. La prudencia es un factor muy importante en un nosocomio, no debes dar pie a comentarios que puedan desatar el enojo de alguien cercano al paciente, porque de manera inmediata tendrás una respuesta dada con el hígado y no con la cabeza. Digámoslo así: puedes hacer que la familia entera se pelee.

No se trata de ti. Me refiero a que todo gira en torno al paciente, lo que tú hagas o dejes de hacer por el bien de él hazlo con cariño y comprensión, más nunca para poner a prueba a los demás o querer desenmascarar a alguien. Recuerda no todos están preparados para estas cosas.

No peleen enfrente del paciente. Jamás se les ocurra, es incómodo para él estar en una cama. Es una persona vulnerable. Piensa, analiza y seguramente sino estás de acuerdo con alguien platícalo a manera personal, alejados del cuarto.

No seas negativo: la energía negativa se impregna en muchos lados, basta solo una mala intención para lograr que un lugar armonioso y positivo se vuelva negativo, y muy al contrario volver un lugar negativo en positivo cuesta más trabajo.

Sé realista. Analiza las posibilidades y apégate a lo real, todo ello sin exteriorizarlo, hay personas que no comparten tu punto de vista y nunca pierdas la esperanza de que el panorama puede mejorar mediante un milagro, yo he sido testigo de varios.

Si no estás dispuesto a ayudar o aligerar la situación, mejor aléjate. Es mejor ser la vía idónea de apoyo que pasar de largo en una situación como esta. Esas cosas no se olvidan.

Sé educado. No te fricciones con las personas que atienden a tú familiar, ten siempre un lado bonito y humano para tratarlas y te darás cuenta cómo son sus pequeños favores lo que harán mejor su estadía.

Sé creyente. Dios, pase lo que pase, estará acompañándote siempre.

Agradezco el oportuno diagnostico e intervención que le realizó el gastroenterólogo Dr. Juan Carlos Hernández Palero a mi hermano Carlos, a la Dra. Brenda González por atender a toda la familia cuanto esto pasaba y a cada uno de los integrantes del Hospital Ángeles por sus atenciones a través de su director general, el Dr. Fernando Ladrón de Guevara Rodríguez. ¿Qué esperas para poner en práctica estos consejos? Reflexiona y actúa.

*Presidente de los Jóvenes de la CANACOPE-CANIRAC Querétaro.

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