Libertad Universal

Filiberto López Díaz

Cuando llevas 45 años de litigar en materia de Derecho del Trabajo en toda los Estados de la República Mexicana, aun te sorprende la diversidad de interpretaciones que cada autoridad, da a las normas de trabajo y principalmente en el ámbito del Derecho Procesal del mismo.

Lo anterior a primera vista puede resultar intranscendente para quien no se dedica a estos menesteres; sin embargo a quienes de una manera u otra aparecemos como “especialistas” en la materia, no deja de ser inquietante,  como una Ley con carácter Federal, es interpretada de diversas y con contradicciones alarmantes por autoridades locales. No es aquí el espacio para entrar en detalles, de momento bástenos insistir en dos aspectos fundamentales: El primero de ellos es la propuesta general: Desaparecer la juntas de conciliación y arbitraje que como usted sabe, se le denomina precisamente juntas, por estar conformadas con base en el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Mexicanos de 1917 y vigente en este aspecto, en el sentido de que dichas autoridades se integran con representantes de: Trabajadores, patrones y gobierno; sin embargo, son tribunales híbridos, pues administrativamente dependen del poder ejecutivo (federal o local) y por imperio de la Ley Federal del trabajo, tienen el jus dichere; es decir, la facultad de emitir sus propias resoluciones y ejecutarlas por sí mismas. Ya le habíamos comentado a usted, que el famoso tripartidismo ha dado de sí, pues aquí en Querétaro los representantes obreros y patronales, nunca están presentes en los procesos laborales, bien sean individuales o colectivos y con mayor razón los laudos (sentencias definitivas que emiten las juntas), dicho representantes las firman sin leerlas y mucho menos conocen el asunto que se supone están… juzgando.

La segunda propuesta va concatenada con la anterior; al desaparecer las juntas de conciliación se deben de crear Jueces de lo Social. Recuerde usted que hasta 1978 en la época del franquismo en España e inspirado en el fascismo italiano de Mussolini, surgió el famoso tripartidismo. Al llegar la democracia a España desaparece éste y se crean Jueces de lo Social. En nuestra experiencia en toda la república en los litigios laborales, he pasado, vivido casi de todo: amenazas, inclusive con armas de fuego, agresiones (con las repuestas respectivas) e injusticias innombrables al momento de recibir el laudo en contra de mi cliente; sin embargo única y aquí en Querétaro un abogadillo llegó a ofrecerme 50 mil pesos por “vender” el juicio en contra de mi cliente. La Mtra. Claudia Rodríguez Segovia extraordinaria catedrática de la Universidad Anáhuac e insuperable amiga, en noviembre de 2011 publicó en la Revista Mujer-Querétaro un magnífico artículo: “HABLANDO DERECHO DE” “¿ABOGADO BIEN PERRO?... Lo que coloquialmente se refiere a aquél licenciado en derecho, que fácil y materialmente arrasa con su contrario, que lo despedaza, que hace lo que sea necesario, sin importar sobre que o quien tenga que pasar para ganar un juicio”. Éste no es la única conducta deshonesta del (con el respeto que me merecen los perros) pseudo profesionista y los presidentes  de las Juntas Federal y Local lo saben. ¿Esperemos que ambos logren conservar el Estado de Derecho?

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

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