“Libertad Universal”

Filiberto López Díaz

Existe una frase antiquísima y por lo tanto desgastada que expresa: “Los pueblos que olvidan su historia, están irremediablemente condenados a repetirla”; la hemos escuchado en la mayoría de los discursos demagógicos, huecos y propagandísticos; sin embargo, México es un país sin memoria.

Las últimas reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) de apenas un poco más de dos años, ni han creado los empleos prometidos por el gobierno, ni los jóvenes tienen más oportunidades de trabajo digno y con buen sueldo, y la razón es obvia: Una ley no crea fuentes de trabajo. Empero, nuestros tres veces H. legisladores olvidaron modificar, quizá por haber sido una iniciativa preferente de Calderón, aspectos medulares de la LFT.

Para muestra un botón: El artículo 162 de la LFT, contempla la prima (es económica) de antigüedad, misma que pretendió, desde luego sin lograrlo, proteger precisamente con un reconocimiento económico, los años laborados por el trabajador, cuando fuera separado de su trabajo, empero, como uno de los requisitos para ser legislador es no saber leer ni escribir, la redacción de la fracción III de dicho artículo, comete la mayor de las injusticias en contra de los trabajadores. El artículo en cuestión expresa: “Los trabajadores de planta tienen derecho a una prima de antigüedad, de conformidad con las normas siguientes: … III.- La prima de antigüedad se pagará a los trabajadores que se separen voluntariamente de su empleo, siempre que hayan cumplido quince años de servicio, por lo menos. Asimismo a los que se separen por causa justificada y a los que sean separados de su empleo, independientemente de la justificación o injustificación del despido”.

Sin entrar a estudiar las otras fracciones del artículo 162, pues no es aquí el lugar adecuado para disertaciones académicas, el 1° de mayo de 1970 en que entró en vigor esta disposición y ante la oscuridad de la misma, los abogados empresariales que estuvimos en los foros correspondientes, argumentamos, que el adverbio de modo de “Asimismo”, calificaba a la antigüedad de 15 años; es decir, para que un trabajador que se separe de su trabajo por cualquier casusa, era menester una antigüedad de 15 años, también en cualquier caso. Pues bien, ante la laguna legislativa, en ese entonces, la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, emitió jurisprudencia (aún vigente), en el sentido de que cuando un trabajador se separe voluntariamente de su trabajo, tiene que tener 15 de años de antigüedad, para tener derecho al pago de 12 días por cada año de servicios prestados; sin embargo, si el patrón despide a un trabajador por alguna causa, como por ejemplo: Haber estado robando a la empresa o acosar sexualmente a una compañera de trabajo, sí tiene derecho a que se le pague la prima de antigüedad, que no está por demás recordar que conforme a los artículo 485 y 486 de la LFT, tiene un tope; es decir, si el trabajador gana más del doble del salario mínimo, precisamente esta es la cantidad con la que se le pagará la prima de antigüedad. Conclusión: Si usted lleva 14 años seis meses en una empresa y renuncia, no se le reconoce ni paga su antigüedad, pero si el trabajador no tiene 15 años y mata al patrón, el primero se va a la cárcel con el pago de la prima de antigüedad y el segundo… al cementerio. ¡Este es nuestro México que avanza!

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

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