Libertad contra autocensura

Héctor Parra Rodríguez

Como era de esperarse, la disputa institucional —nada personal— continúa abierta y así será por mucho tiempo, entre las magistradas Celia Maya García y Consuelo Rosillo Garfias. Primera diferencia por el procedimiento de jubilación, ahora por la asignación de magistrados a las salas civil, penal, familiar y constitucional.

La magistrada Celia Maya afirma que la repartición de salas se dio en “pandilla” desde el pasado 24 de diciembre, en lo “oscurito”. Y Consuelo, en su papel institucional de presidenta del Tribunal Superior de Justicia —apoyando su propuesta— dice que Celia está confundida, que nada se hizo en lo “oscurito”.

Maya se queja de hostigamiento, en tanto que Rosillo niega el hostigamiento en contra de su compañera. Ante este escenario de disputa que ha trascendido a los medios de comunicación no puede negarse que haya diferencias, se les califique como se les califique, hay claros disensos no sólo de criterios, más allá de los simples calificativos.

Era de suponerse que se darían estas desavenencias de “criterios administrativos”, le advertimos que ese sería el centro del debate entre las magistradas. Y falta lo más importante: lo afirmado por el secretario de Gobierno, sobre las anomalías que a su parecer existen el Poder Judicial. En este caso la presidenta del Tribunal nada ha dicho, y este sí que es un problema serio, ¿autocensura?

Que el juicio de amparo interpuesto por Celia Maya al haber desistido de su derecho a jubilarse fue a consecuencia de no resolver —por la presidenta— administrativamente ese desistimiento. Era algo tan sencillo como un simple escrito notificando la presidenta a la LVIII Legislatura que no continuará con el proceso legislativo de naturaleza administrativa, dado el desistimiento de la interesada. Ante la inactividad procesal, no le quedó de otra a Celia que interponer el juicio de amparo; por lo pronto ambas suspensiones las ha ganado la amparista, faltando la sentencia de fondo.

En tanto que la presidenta del Tribunal se dio a la tarea de defender a los nuevos magistrados designadas por la Le-gislatura, defensa que no era necesaria, simple y llanamente, porque ya son magistrados en funciones “haiga sido como haiga sido”, diría Felipe Calderón.

Que todas las y los magistrados son licenciados en derecho y con conocimiento en la materia, argumentó la presidenta. Defensa que no debió hacer, sobre todo cuando públicamente se sabe quiénes son esas y esos magistrados; se sabe y conoce de sus antecedentes profesionales. No necesitaban defensa alguna.

Ahora que a nadie debe extrañar que uno u otro magistrado no sea experto en tal o cual materia del derecho positivo. ¿Recuerdan cuando fueron electos los primeros magistrados del área electoral? Entonces ninguno de los tres magistrados electos sabía nada de derecho electoral, en su vida lo habían practicado, vamos ni siquiera sabían cómo se integraba una casilla electoral; y no por eso fueron descalificados. Lo importante es conocer el derecho, saber aplicar la justicia, honorabilidad, profesionalismo y otras características que reúnen los nuevos magistrados. Eso sí, seguramente los secretarios proyectistas deberán esmerarse en hacer buenos proyectos para que, los magistrados los analicen, estudien y en su caso los aprueben.

De tal suerte que las diferencias “institucionales de criterio” entre las dos magistradas han dado muestra de varios problemas y no necesariamente de aquellos que los queretanos interesados en el tema conocen bien a bien. Celia Maya se ha caracterizado por su franqueza, su crudeza en decir las cosas, pero no se le conoce como mentirosa. Y seguramente Consuelo Rosillo acude a la autocensura institucional.

Sigue pendiente lo dicho por el secretario de Gobierno, otro tema de fondo que debe responder la presidenta, entre otros. ¿Sobran 200 plazas en el Poder Judicial? ¿No sirven planes y programas de juicios orales? Esto sí es un tema importantísimo que atañe atender a quien ostenta la representación del Poder Judicial. ¿Habrá respuesta o se quedará en el silencio de la autocensura? Por lo pronto Celia Maya García ha puesto los puntos sobre lasíes.

Analista legislativo. @HectorParraRgz

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