Legislatura queretana bajo la lupa

Norberto Alvarado Alegría

Todavía no inician los trabajos de la LVIII Legislatura del Estado, instalada apenas hace 18 días, pero ya tienen su primer escándalo por cuestiones monetarias, de la noche a la mañana, nuestros diputados locales se han aumentado la dieta —el sueldo— que percibirán durante su período de 47 mil a 87 mil 772.80 pesos, es decir, el 85% de aumento para los legisladores frente al 4.47% del aumento artificial que el resto de los trabajadores supuestamente recibieron por pasar de la zona B a la zona A en la clasificación de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. La dieta legislativa va acompañada de sus prerrogativas para gestiones, asesores y gastos de representación, pues mañosamente desde hace varios años y sin justificación alguna, existen 25 comisiones de trabajo, igual número de diputados, con la intención de que todos puedan y tengan la honrosa posibilidad de presidir una comisión y así recibir un apoyo económico extra por dicha función de presidente de comisión, que realmente poco produce, pues ni siquiera la mitad de las comisiones tiene resultados legislativos.

Hoy en día quienes compiten electoralmente para un cargo legislativo, y peor aún, quienes lo ejercen, piensan que ser diputado es regalar cobijas en invierno, piñatas en navidad, dulces en día de reyes, utensilios de cocina el día de las madres y juguetes el día del niño, promover puntos de acuerdo para exhortar a los demás funcionarios a trabajar, olvidándose ellos —los legisladores— de hacer lo propio, pero casi ninguno, salvo algún despistado, se acuerda de sus funciones prioritarias: hacer leyes y fiscalizar el ejercicio de los recursos públicos.

Por ello, la satisfacción de los ciudadanos con los legisladores federales y locales no mejora, por el contrario, cada día empeora, y cómo no, hoy en día, además de estar catalogados como una de las instituciones públicas con mayor desprestigio, los legisladores se esfuerzan por convertirse en el enemigo público número uno del hartazgo político y social, apenas 17% de la población se siente representada por los legisladores que despachan en el Congreso Federal, y los números son muy similares en los congresos estatales, según el Latinobarómetro que mide percepciones en 17 países desde hace una década, los datos que arroja sobre nuestra nación son cada vez más preocupantes, ya que cada dos años se publica en América Latina una serie de indicadores políticos y económicos que, de manera consistente, colocan a México en la parte más baja de la tabla.

Esto es preocupante, porque la institución legislativa es muy importante en el desarrollo democrático de cualquier Estado moderno. Sólo desde el poder legislativo se pueden generar las verdaderas reformas estructurales de un país, y también de una entidad federativa. Llama la atención que Querétaro es uno de los estados con mayor atraso en el marco legislativo local, los últimos tres sexenios no ha habido una producción normativa significativa para impulsar el desarrollo social, cultural, político o económico; por el contrario, podemos encontrar grandes pifias legislativas, como un código penal que se expidió en octubre de 2009, y que menos de tres meses después, fue dejado sin efectos reestableciendo el código penal recién abrogado de 1987, y técnicamente sin ley penal sustantiva durante unos días, es decir, sin delitos y con la posibilidad de que todos los procesados y sentenciados del fuero común de ese momento fueran excarcelados.

Sin duda la anterior Legislatura local fue una de las peores, sometida a la cartera y los caprichos del gobierno estatal, llena de ocurrencias, sin resultados legis-lativos y con diputados que se jubilaron y pensionaron abusando de un derecho que no les era legítimo ejercer, es decir, un verdadero fraude a la ley.

La actual Legislatura tiene el reto, ya no de superar las expectativas, sino de cumplir con las mínimas expectativas que los ciudadanos tienen de sus representantes políticos, de lo contrario, serán parte de las estadísticas negativas que asolan al poder legislativo mexicano. Sin embargo, han iniciado con el pie izquierdo, pues dejaron que la Legislatura anterior se despachara con cuchara grande en los últimos minutos de su gestión, con nombramientos y ratificaciones de magistrados y la del Concejo Municipal de Huimilpan, a cambio recibieron el regalo de un sustancial aumento en su dieta, de no ser así por qué los diputados salientes hubieran estado preocupados por aumentarles el suelo a quienes los iban a suceder, si no fue así, entonces los actuales diputados están mintiendo.

En Querétaro se percibe mal la democracia, el congreso local y los partidos.

Abogado y profesor de la Facultad de Derecho, U.A.Q.

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