Lecciones de economía familiar

Ana Rincón Gallardo

Tenemos mujeres fuertes, valerosas y sabias, mexicanas que podrían muy bien dar clases de alta Economía y Administración Pública a nuestros gobernantes. Madres de familia que salen adelante con o sin marido, y que se las ingenian para lograr estirar sus exiguos salarios cubriendo en lo posible todas las necesidades del hogar. Mujeres que saben lo que valen las cosas y como conseguirlas por el mejor precio. Buenas comerciantes que saben de antemano que si van a vender un producto, éste debe estar en el rango de precio justo o se quedarán con la mercancía. Lo saben sin tener que hacer estudios de Mercadotecnia.

Para estas doctoras en Economía, primero están los intereses de los suyos, luego los de ellas, no existen viajes glamorosos o bolsas de marca. La ropa pasa de niño a niño, lo mismo que los libros, los zapatos o las bicicletas. ¡Nada se desperdicia y todos cooperan en el hogar! Se parten en mil pedazos por los hijos, lo mismo van a la oficina que venden colchas de catálogo, perfumes o joyería, organizan tandas y todo lo que se les puede ocurrir a fin de que en casa no falte nada. Las más jóvenes, desafortunadamente, ya no son tan sabias, pues pueden gastar fortunas en una sola bolsa o ropa de marca, todo con tal de ser aceptadas por una generación altamente consumista

Marcos Aguilar, nuestro flamante presidente municipal, debería acercarse a platicar más con su mamá, una mujer a todas luces admirable, y menos con sus asesores, que sólo lo meten en problemas. Marcos es un hombre afable, a quien aprecio de verdad, pero me desconciertan las decisiones que ha tomado últimamente.

La administración pública debe estar en función de los ciudadanos y no al revés. Esto es, los gobernantes deben velar celosamente por el Bien Común de sus gobernados, es decir, la ciudadanía no puede ni debe ser exprimida para que sus gobernantes se den la gran vida.

Actualizar los valores catastrales es una medida meramente recaudatoria, su aumento es absurdo, toda vez que éstos ya estaban artificialmente inflados, de tal suerte que el valor catastral de un inmueble en Querétaro es por lo general más alto que su valor comercial, habiendo casos en los que el primero tiene un valor cien por ciento más alto que el segundo, con todos los problemas que esto conlleva a los ciudadanos que algún día quieren comprar o vender un bien raíz, o los que pagamos religiosamente el predial. Reconozco que los ciudadanos debemos contribuir con nuestros impuestos al mantenimiento de nuestra ciudad, pero es necesario que nuestras autoridades se muestren más solidarias con su pueblo y decidan responsablemente cómo van a gastar los recursos que salen de los bolsillos de los contribuyentes. Es urgente que en el Centro Cívico se aprieten el cinturón, y así como sucede con las economías familiares, gasten inteligentemente, haciendo más con menos,

No es necesaria la renta del helicóptero millonario (la compra de más patrullas hubiera sido una erogación más efectiva y empática con la población), por otro lado la pinta de los puentes, al más puro estilo de pulquería, también es un gasto baladí.

Así como las familias saben priorizar sus gastos, lo mismo deberían hacer nuestras autoridades, bajando sueldos y prestaciones de la alta burocracia, viviendo austeramente, restringiendo viajes, festejos y propaganda. Solo así verán que si les alcanza para hacer todo lo que prometieron al ciudadano de a pie que les confió su voto.

Analista política. [email protected]

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