Latinoamérica (Parte final)

Filiberto López Díaz

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘Cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. (Eduardo Galeano en: “Las venas abiertas de América Latina”), drástico pero poseedor de verdad. Por su parte, Octavio Paz (Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de a fe) escribe: “La Conquista (de América, excluyendo a los EU) fue hecha por cuenta y riesgo de los conquistadores, así que, en cierto modo, fue una empresa privada”; palabras que ratifican las de Galeano.

A principios de los 70s, mi compadre y colega el Dr. Baltazar Cavazos Flores (+) me dedica su libro “El Artículo 123 Constitucional y su Proyección en Latinoamérica”, con prólogo del Dr. Mozart Víctor Russomano, en donde escribe: “Desde hace años, he sostenido que México es la arteria de América; poniendo la mano sobre su suelo o sobre el pecho de su pueblo, podremos sentir la pulsación viva de nuestro continente… Si México, repito, es la arteria de nuestro continente, es art. 123 de la Constitución de 1917, es la raíz más honda del Derecho del Trabajo latinoamericano” y, vaya que uno está totalmente de acuerdo con el gran jurista brasileño. En la Revista Latinoamericana de

Derecho Social- UNAM (2013) mi muy querido amigo Dr. Néstor de Buen autor de varios ensayos y basta bibliografía, escribió: “… el reconocimiento de los derechos de los trabajadores (1917) fue el resultado de movimientos de la clase trabajadora organizada en diversos países de Europa y Latinoamérica que pugnaba por atemperar la explotación de que eran objeto los hombres que trabajaban para otros, cuya regulación asumía el derecho común”. Acudí a diversos eventos con los citados y, no obstante diferencias académicas, lo que nunca quedó, ni se puede hoy dejar de sostenerse es que, nuestro artículo 123 Constitucional, no sólo fue pionero al consagrar al más alto nivel legal, las garantías sociales de los trabajadores; sino que, tampoco está a discusión la enorme influencia de nuestra legislación en

Latinoamérica y El Caribe. Formular un estudio serio y profundo del tema, demanda todo un tratado, pero básteme recomendar a los estudiosos del tema, el libro que me obsequiaron en Buenos Aires Argentina, los colegas Julio A. Grisolia y Eleonora G. Peliza (2016): “Derecho individual del trabajo en América Latina”.

 

 

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