Latinoamérica (II)

Filiberto López Díaz

Bolívar, Vasconcelos y Gabriel García Márquez, en su discurso al ganar el Premio Nobel de Literatura, exponen una enorme convicción de unificar el continente; esto ha cambiado. Las elecciones y sus resultados: México, Andrés M. López Obrador 64% de aprobación (porcentaje aumentado en este 2021) el 06 de junio del 2021; El Salvador, Nayib Bukele con 90% en febrero del 2021 (hoy con serios conflictos); Brasil, Jair Bolsonaro con 46% (tan controvertido); Colombia con Iván Duque, 31%; Venezuela, Nicolás Maduro con 15%; Argentina, Alberto Fernández, 43% el 24 octubre 2021; Ecuador con Lenin Moreno, 7% el 7 febrero 2021 en primera y segunda ronda del11 abril 2021; Perú con Francisco Sagasti, 44% el 11 abril 2021 en primera votación y el 6 junio de 2021; Chile con Sebastián Piñera, 14% con tres momentos electorales; el 11 abril 2021, 21 noviembre 2021 y 19 diciembre 2021; y Honduras con Juan Orlando Hernández, 38% noviembre 2021. La geopolítica es variable y de un contraste enorme y, si agregamos los países miembros de la CELAC: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú (con tres presidentes en el año 2020), su unificación es difícil. La región se ha dispersado y lo único en común es parte de su historia. En diciembre, el Diario Sputnik, informó: “Las proyecciones para el año próximo están sujetas a cambios, dada la incertidumbre que existe en torno a la evolución de diversos factores el próximo año… el que se supone, comenzará el proceso de vacunación en la región, y, se estima que el impacto económico de las vacunas sobre el crecimiento se produzca a partir de la segunda mitad de ese año”; sin embargo, podemos coincidir con nuestro Gabo al expresar en la ceremonia del Nobel: “No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo”.

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