Clase

Las clases sociales del futbol

Gerardo Velázquez de León

El futbol, pese a que tiene su gran romántica idea que debe ser incluyente, es una paradoja y una incongruencia cuando se trata de elegir una sede.

Cada vez está más complejo que Estados Unidos, Canadá y México sean anfitriones del Mundial 2026. Debe existir un trabajo quirúrgico para que la sede les sea otorgada y que la mayoría de los países afiliados a la FIFA no se inclinen por Marruecos.

Más allá de los votos naturales que recibirá de la Confederación de Futbol de Africa, un total de 54, ayer se sumaron dos países de la Concacaf, Dominica y Santa Lucía, al apoyo a la sede africana. Tal vez no diga mucho que dos países insignificantes en el futbol rechacen la candidatura norteamericana, pero la realidad es otra.

El odio a Donald Trump en el mundo cobrará factura, y tal vez sin deberla ni temerla, personajes como Sunil Gulati, Víctor Montaglani y Yon de Luisa, son los más afectados de las declaraciones hirientes y xenófobas del presidente de Estados Unidos. Ya decíamos en textos anteriores, el Congreso de la FIFA en Moscú, cuando se definirá la sede es el 13 de junio, será solamente días antes del arranque del Mundial, pero sobre todo, en el periodo de Trump como presidente de Estados Unidos.

La votación de los 211 miembros de la FIFA puede ser una venganza a sus atropellos, aunque la candidatura tripartita parezca ser la mejor.

Por si fuera poco, hay tópicos que las tres naciones deben resolver lo antes posible: violencia, inseguridad, discriminación y una deficiente política exterior.

A Marruecos ya le han sacado “trapitos al sol”. Que si no tienen la infraestructura hotelera, que si las subsedes no cumplen; en fin, siempre habrá golpes bajos, pero todo lo que tiene la candidatura norteamericana de solidez en infraestructura, lo tiene en debilidad por la terrible imagen de Trump, el enemigo del mundo.

Las declaraciones en las que calificó a países de África y Centroamérica como una mierda le pasarían factura a los directivos de la sede norteamericana. 

Gianni Infantino no ha cambiado nada en el futbol. Es inmerecido que tengan la misma fuerza federaciones como Alemania que Guadalupe. En el futbol hay clases sociales y deberían aplicar un sistema similar al que hizo ganar a Trump. Si eres una potencia futbolística calificada por coeficientes, que tu voto tenga más peso, algo así como país con tradición futbolística y potencia. Esa sería una real democratización y podría hacer valer el gran esfuerzo de las ligas que invierten serios capitales para el desarrollo del deporte.

Que valga lo mismo el voto de Dominica que el de México es absurdo. El futbol, pese a que tiene su gran romántica idea que debe ser incluyente, es una paradoja y una incongruencia cuando se trata de elegir una sede. Ya tienen el corrupto antecedente de la elección de Qatar, esperemos que no se vuelva igual para 2026. 

 @gvlo2008
[email protected].

Comentarios