¡Larga vida a las Peñas Taurinas!

Amables lectores, esta vez nos vamos a salir un poco de la corrida como tal, pero no del todo del toro y su mundo; ya que alguna vez se han preguntado qué pasa antes y después de una corrida o un festival relacionado al mundo de los toros.

Anteriormente en este espacio ya hemos hablado del ambiente que se vive dentro y fuera de la plaza, pero el mundo de los toros es tan maravilloso que se pueden hacer amistades en corridas y reuniones bohemias bastante agradables acompañadas de los mejores vinos, puros y jamones; es aquí donde empiezan a formarse organizaciones dedicadas a colaborar y defender a la más bella de las fiestas: las peñas taurinas.

Comenzamos definiendo a una peña taurina. Son entidades sociales constituidas por un grupo de personas que tienen como objetivo común la defensa, promoción y estudio de la fiesta de los toros. De cuanto ocurre en una plaza de toros durante el festejo hay un primer protagonista: el toro; un segundo, intérprete sin el que el toreo es inverosímil, el torero; y un tercero, del que Antonio Díaz-Cañabate llegó a afirmar que es “el responsable de casi todo cuanto sucede en el ruedo”, el público. Entre éste se encuentran los que se denominan a sí mismos aficionados, aquellos cuyos conocimientos y experiencia, fruto de la fidelidad, les permite entender de modo científico, amén de sentido, el transcurso de la lidia. Y, por último, entre éstos, surgieron, en los últimos años del siglo XIX, las primeras peñas —vinculadas, también, en sus orígenes, al gusto por la fiesta, en su acepción amplia de diversión popular.

La raíz primera de esas asociaciones no es siempre de carácter reivindicativo, pues parten muchas de ellas de la admiración por un torero determinado, de la situación geográfica compartida o de otros motivos muy diversos. Esa determinación de intervención pública es facultad generalizada, sin embargo, de las uniones o federaciones de peñas, que han desempeñado en el último medio siglo un papel a veces determinante en la preservación de la pureza y la tradición de la fiesta, de la naturaleza del toro y de la probidad de cuantos estamentos componen el planeta de los toros.

Se tiene datos de muchas peñas muy antiguas. En España por ejemplo se conoce el club “Cocherito” de Bilbao que se fundó el 20 de noviembre de 1910, en México el Centro Taurino de San Luis Potosí de 1902, o algunos dedicados a toreros como: “Los de Gallito y Belmonte”, “Los de Manolete”, “Los de Armillita”.

La primera peña que existió en Aguascalientes se nombró “Rodolfo Gaona” y funcionó en la década de los 20’s, y las personas que la integraron fueron: Manuel González, Alberto Suárez del Real, Paco Piña, Salvador Campos, Toño de los Reyes, Jesús Limón, Salvador Hernández, el matador Juan Silveti y “El Charro” López Rangel.

En Aguascalientes existen peñas de renombre como el “Centro Taurino México- España”, “La peña Taurina Seda y Oro”, entre otras, y una que va naciendo “La Peña Taurina Sangre Nueva”, donde semana a semana se reúnen un grupo de jóvenes -de ahí su nombre- los cuales están haciendo las cosas bien, y de forma seria.

Año con año el Contoromex que es el Consejo Nacional de Asociaciones, Peñas y Aficionados Taurinos de México A.C. realiza conferencias y ciclos taurinos que van acompañados de buena historia del toreo antiguo y modernos y sala de debates acerca del mundo que envuelve al toro. Es de suma importancia este tipo de eventos ya que promueven difunden y sobre todo defienden al arte de torear4 una res brava.

En Querétaro, un estado taurino por naturaleza, tenemos también peñas taurinas que se reúnen semana a semana para pasar un rato muy agradable. De las más importantes está “Arte y Cultura Querétaro”, quien ha traspasado las barreras de la comunicación directa y ahora están en redes sociales difundiendo la bella fiesta de los toros, y en ella podemos ver lunes de efemérides, así como pensamientos, grandes faenas e incluso debates sabrosos con temas taurinos.

El “Centro Taurino Querétaro A.C.”, también es una asociación de ilustres queretanos que aman la fiesta de los toros, fundado en 1966 y reconociendo el trabajo y afición de su fundador el Padre José Morales Flores (Q.E.P.D.) y del Dr. José Corona (Q.E.P.D.) entre otros, para que este grupo llegue hasta el día de hoy trabajando “por la dignificación de la fiesta”.

Para seguir preservando la especie del toro de lidia y una serie fuentes de empleo es necesario debatir, analizar, disfrutar y sobre todo llevar los olés a todas partes del mundo a través de las peñas y asociaciones taurinas que existan.

Espero sus comentarios en [email protected] y @olmochato.

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