Lamentables contradicciones

Para López Obrador, la semana pasada fue quizá la primera con resultados negativos para su proyecto y su persona.
11/09/2018
02:27
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La capacidad mediática de Andrés Manuel López Obrador, demostrada desde que ejerció el cargo de jefe de gobierno de la hoy Ciudad de México, le ha permitido imponer “la agenda” a los medios de comunicación del país de tal manera que la discusión política gira en torno a sus pronunciamientos y a sus dichos.

La semana pasada no fue la excepción, aunque, a diferencia de otros días, fue quizá la primera con resultados negativos para su proyecto y su persona.

Tres exabruptos. El presidente electo registró tres tropiezos en solo siete días, los cuales pueden afectar su bono político de aceptación (de más de 50 por ciento de la población votante), aun cuando muchos de sus seguidores minimizan esta posibilidad al grado tal de expresar que las críticas son exageradas.

El primer exabrupto tuvo que ver con el debate sobre el NAICM, al que López Obrador se ha opuesto desde que dio a conocer su proyecto. Argumentó, primero, que debían revisarse los contratos porque probablemente contenían irregularidades; después, planteó la opción de dejar de invertir recurso público y que se concesionara; y, al final, plamteó otra opción de terminal aérea, pues consideró que la que se construye es sumamente onerosa.

En medio de este argumental, Andrés Manuel consideró, a modo de aval de su postura de rechazo, hacer una consulta pública para determinar si se seguía su construcción o no, además de pedir a los expertos, un estudio de viabilidad. La consulta es, por supuesto, un argumento político con el que pretende avalar su rechazo a esta obra, más allá de que los expertos le han dicho que la mejor opción es, precisamente, el nuevo aeropuerto. El presidente electo dijo que la opinión de los ingenieros aeronáuticos era una más de las que se han vertido y que, de cualquier manera, la consulta se realizará.

Nuevo aliado. El segundo gazapo lopezobradorista se concretó en el Congreso de la Unión, luego de que los legisladores de su partido votaron a favor de uno de los absurdos e ilegalidades constitucionales nunca antes vistos en México: aprobaron dar permiso al senador electo del Partido Verde Ecologista de México, Manuel Velasco Coello, de regresar a la gubernatura de Chiapas a terminar el sexenio.

Lo kafkiano del caso es que el verdeecologista se convirtió, así, en el gobernador sustituto de sí mismo; es decir; dejó el cargo de gobernador pero regresó —según el congreso chiapaneco— a cumplir con la suplencia de gobernador.

Se violaron los protocolos, las leyes y la Constitución a pesar de que López Obrador y su partido habían prometido no actuar igual que “la mafia del poder”.

Coincidentemente, cinco diputados federales del PVEM decidieron renunciar a ese partido y se sumaron a Morena, con lo que el partido del presidente electo logró asumir la mayoría absoluta en la Cámara Baja.

Corazones. Después de sucedida esta coyuntura, reporteros de la Ciudad de México quisieron cuestionar a Andrés Manuel en torno al mismo. Para evitar hablar del tema, el tabasqueño se refirió a las reporteras como “corazoncitos”, en una clara expresión discriminatoria que grupos feministas y organismos defensores de mujeres han hecho visible.

Minutos después y en conferencia de prensa, Andrés Manuel López Obrador quiso minimizar el incidente y “argumentó” que esa expresión era porque les tenía aprecio y las quería.

En perspectiva. La principal divisa en campaña de AMLO fue la honestidad, el combate a la corrupción y la transparencia. Los tres sucesos ocurridos en la semana lo contradicen.

Cierto, no es el acabose ni el fin del proyecto. No lo creo. Empero, considero que el tabasqueño, sus partidarios, sus seguidores y todos en general, debemos de hacer énfasis crítico en este tipo de aspectos a fin de tratar de influir para que el próximo gobierno federal mexicano no incurra más en tales desatinos que ponen en entredicho sus planteamientos y el futuro de la transformación que reclama el país.

Periodista y catedrático en la FCPyS de la UAQ

Psicólogo de la UNAM. Carrera abandonada por el periodismo que ejerzo hace 31 años.

Estudio Periodismo Digital.

Laboro en el Municipio de Querétaro

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