La voz de los animales

La cultura necesita ayuda y el dolor tiene compañía

 

Es posible que la profunda necesidad que siento para decir que la cultura en nuestro país está tan lastimada, herida y confundida por unos cuantos que no saben el significado de esa palabra, que me indigna; ignorantes del hecho de evolucionar, transformar, cambiar, mejorar o para un mejor entender “cultura” como desarrollo intelectual, artístico, cultivar las letras, la ciencias, en fin, desarrollo racional para que el humano se considere un ser civilizado, pero, ¿Decir que la fiesta taurina es cultura?

Semejante aberración ofende a una gran mayoría de personas que consideramos esta práctica como acción retrógrada, absoluta y totalmente carente de cultura porque puede ser que guste a esos pocos humanos como actos de brutalidad y que seguramente sin saberlo asisten a esa fiesta para manifestar su crueldad hacia otros seres vivos, causándoles placer y envidiando al torero que puede hacerlo.

¿Patrimonio? Eso es la totalidad de los bienes de una nación, o lo que heredas de tus padres, pero no pueden imponer como patrimonio y menos cultural a todo un pueblo, algo que es totalmente carente de compasión y que a la mayoría de ese pueblo no nos gusta; es más, reprobamos esos actos que sólo enriquece a unos pocos, manipulando genéticamente al toro de lidia que en forma natural nunca existió y por lo tanto si desaparece no pasa nada pero si agoniza la cultura si pasa todo.

Y me pregunto ¿Por qué siempre somos últimos en adoptar cambios en nuestra sociedad? Por el dominio y capricho de unos cuantos con poder económico. Eso es inaceptable, me niego a ser cómplice del deterioro cultural que sería aceptar la tauromaquia como imposición de patrimonio. Yo no quiero heredar esa crueldad vana y absurda a mis descendientes, por todas las generaciones que están por llegar; quiero cambios reales, verdaderos y tangibles ¿o me van a decir que se impondrá como materia en las escuelas?

Ya es suficiente contra lo que tenemos que luchar: desigualdad, imposición, mediocridad, burocracia e indiferencia, para que ahora los diputados ocupen su carísimo tiempo en estas banalidades, pero ¿Quién habrá tenido esa idea? Porque además de tener poder económico debe carecer de todo lo demás.

Somos más los que no queremos heredar actos, acciones crueles y brutales como la fiesta de los toros y que merecemos respeto al igual que todos los seres vivos que no son de la raza humana y que causan dolor, dolor que nos tiene como compañía.

CON RESPETO EXHORTO AL LIC. JOSE EDUARDO CALZADA ROVIROSA, GOBERNADOR DEL ESTADO DE QUERETARO

Por lo expresado en los párrafos anteriores pido a usted considere que la pretendida declaración como patrimonio cultural a las corridas de toros, fiesta brava, o tauromaquia, seguirá siendo un negocio cruel y brutal que no hace cultura, ni educa, solo mantiene empleos-muchos de ellos temporales- y genera capitales para unos cuantos de la forma más irracional para los tiempos que vivimos.

Es solo el reflejo de que seguimos siendo un pueblo con hambre y se chantajea de la forma más vil esa carencia de bienestar en muchos mexicanos y pretextando que estos actos de tortura hacia los animales se justifica al utilizarlos para calmar el hambre, el frío, y tener un techo; eso es más

que una mentira, la repartición de las ganancias de estas fiestas siguen siendo desiguales y no hemos visto que cambie en nada y además también la carencia de mentes brillantes, de ideas para generar leyes por parte de los diputados es de admirarse, para no tener que lucrar con la barbarie y la tortura de un animal, creo señor gobernador que no necesitamos esas muestras ligeras y ordinarias de unos legisladores que tienen tareas verdaderas en qué pensar. Las corridas de toros no se acaban por ahora, sabemos que es difícil y seguiremos luchando para que llegue su extinción que sabemos nos llevará tiempo, pero……declaración patrimonio cultural a ¿eso?