La voz de los animales

Suzette Góngora

 

 

¿Qué pasa cuando un gobierno, sea municipal, estatal o federal es indiferente a un problema latente que existe desde hace décadas? Crece de manera tal que las acciones que las medidas que tienen que tomar siempre son drásticas, como el problema de la fauna doméstica que se encuentra en situación fuera de control por la ausencia de leyes, reglamentos y normas claras pero sobre todo leyes robustas para el caso.

Entonces se toman acciones aparentemente fáciles-exterminar-jamás se ha tomado el problema de la sobrepoblación de fauna doméstica con la seriedad que lo merece y que también es necesario se tome la decisión de hacer de esto una política pública; tocar y entrar por la puerta grande del Senado y Cámara de diputados para hacer una sola Ley de Protección Animal y que los maravillosos animales puedan dejar de ser objetos como lo tiene escrito la Constitución General de la República.

Que ningún humano sentado en su curul haya tenido la sensibilidad y la preocupación de cambiar el destino de miles y miles de animales sin un lugar, sin un hogar, sin un espacio en donde encuentren respeto por su vida, por el contrario, son perseguidos y considerados como fauna dañina y por lo tanto hay que tomar las medidas que según las leyes de salud pública ponen en un papel como solución-capturarlos y matar-eso es lo que se hace y no contemplar la prevención.

La protección animal como tal es joven en nuestro país si lo comparamos con otros países, como Inglaterra, Canadá o Estados Unidos pero les daré un dato importante y que fue lo pasó con ese esfuerzo.

En 1984 se inauguró un consultorio veterinario en Coyoacán D.F. por parte de la delegación, para atender mascotas de bajos recursos y con el apoyo en ese entonces de la Senadora Yolanda Sentiés y la muy importante conciencia del delegado, Fructuoso López Cárdenas porque además había en algunas casonas de Coyoacán animales de consumo humano y era necesario capacitar y enseñar a las personas con esos animales la necesidad del manejo correcto de fauna doméstica y así abarcando varias situaciones en ese consultorio.

¿Qué paso cuando llegó a su término el perio del referido delegado y llegó el nuevo? Simplemente se cerró el consultorio porque junto con el nuevo delegado llegó, y para quedarse, la INDIFERENCIA.

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