La vida es un blues: Betsy Pecanins

Juan Manuel Badillo

Betsy Pecanins fue, es, la reina del blues en México, y fue también una de las voces con más sentimiento. Ahora apenas puede hablar. Perdió la voz por una enfermedad de las llamas raras. Le dan espasmos en la garganta. No perdió la voz de la noche a la mañana, sino poco a poco, fue un proceso lento, de años, y muy doloroso.

Para ser precisos, la cantante sufre de distonia espasmódica o cervical, que le afecta las cuerdas vocales y apagó su potente cantar. Es una enfermedad “que le puede dar a cualquier”, precisó.

Hija de padre estadounidense, y de madre española. Nació gringa, pero eligió México para vivir y morir. Junto con Guillermo Briseño le dieron otra dimensión al blues nacional. Briseño al piano y ella en la voz. Siguen juntos, en la escuela gratuita de Música del Rock a la Palabra. Briseño es el director, ella una de las maestras.

También cantó rancheras. La pueden escuchar en la película de Arturo Ripstein, sobre la cantante Lucha Reyes, La reina de la noche. Dos cantantes, dos tragedias.

A Betsy Pecanins le diagnosticaron la enfermedad hace apenas cuatro años pero la vive, la padece, desde hace 17 años. Durante años trabajó la voz y con recursos técnicos y entre estragos, cantó profesionalmente hasta que ya no pudo más. Ahora las palabras le salen con dificultad, entre cortadas y lentas, surgen de su garganta con dolor y pesadamente.

Betsy perdió la voz y también las ganas de vivir. “El canto era todo para mí, casi me muero”, señaló.  También perdió a seres queridos, cercanos y estuvo varios años en cama, enferma, física y mentalmente. Una cosa la llevó a otra. “Me quedé sin nada, como borrada”, dijo.

Asegura que vive, como mujer y cantante, un resurgimiento, un renacer. Ella le llama Ave Phoenix, por la ciudad donde nació, en Arizona, Estados Unidos, y por aquello del Ave Fénix, que resurge de las cenizas, de donde, en apariencia, ya no hay nada.

Explicó que Ave Phoenix es un show, también es un proyecto de vida, y que algún día se convertirá en disco o en varios. Se presenta con su banda de siempre en foros pequeños. Pero ya no canta, sólo susurra, habla y escribe. “Siguen siendo canciones, pero están más cercanas al rap”, explicó. No recita, porque eso no me gusta, nunca me ha gustado declamar, me choca, me da risa”, dijo.

 Le dieron la Beca del Sistema Nacional de Creadores para llevar a cabo esta idea de renacer, y para poder reinventarse, “para re-significar mi vida”, aseguró.

Bertsy Pecanins es pequeña de estatura, de brazos y piernas largas, y cuerpo pequeño. Tiene esa larga caballera de bruja blanca. Con sus 60 años (dice ella), le tienen que dar la mano para caminar y sube escaleras con dificultad, pero va y viene, da clases, escribe canciones, y se da ánimos para vivir la vida. Con la poca voz que le queda, que no es ni la sombra de lo que fue, se siente feliz de tener todavía ese impulso de seguir haciendo música.

¿Una nueva vida?

Es la misma, no tenemos nuevas vidas.

¿Tu vida Betsy es como un blues?

Te digo que me persigue. No perdona.

Digo que es como un blues, por esa parte trágica, de lamento.

Así es la vida, y también hay humor, tragedia, sensualidad, hay muchas cosas. Estoy feliz de tener todavía el impulso.

¿Seguirás siendo la reina del blues?

Si claro, el canto no nada más es la voz. De verdad es otra cosa.

¿Qué es?

Es como Bob Dylan, él no es una voz cantante, es una persona que se expresa y que dice cosas que te conmueven, que te puede cambiar la vida, que habla de él, como de ser algo en la vida, y así está en plan de hacer algo personal.

¿La música es silencio también?

Por supuesto, los silencios son tan importantes como los solos.

¿Una nueva vida entonces?

Un renacer, un volver a empezar.

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