La sociedad dolida y un cierre frenético

Ricardo Rocha

Una cotidiana tormenta de spots y declaraciones de los candidatos a la presidencia.

Una cotidiana tormenta de spots y declaraciones de los candidatos a la presidencia. El fuego cruzado de ataques feroces, memes, frases hirientes y mentadas de madre vía Twitter, Facebook y Whatsapp. Y por supuesto los impactos de las encuestas que anticipan un primero de julio luminoso o tormentoso según el cristal con que mira cada quien.

Y mientras llega el día D: aumenta no solo el calor climático sino la calentura asfixiante en las mesas de cafés, restaurantes y hasta al interior de hogares enfrentados por filias y fobias. Sobre todo en torno al personaje que más las concentra: Andrés Manuel López Obrador. Con el que no hay medias tintas ni posibilidad alguna de un análisis sereno.

Se ofertan ahora una veintena de libros oportunos u oportunistas que de manera abierta o soterrada defienden al personaje o en sentido contrario lo aborrecen y anticipan el desastre, el apocalipsis con todo y sus cuatro jinetes si gana la Presidencia de la República.

Por ello, refulge con luz propia La sociedad dolida – El malestar ciudadano de Juan Ramón de la Fuente con un prólogo de la gran Elena Poniatowska.

Nadie podría dudar de la calidad moral de este mexicano de excepción, cuando desde su doble condición de médico y estudioso de nuestra realidad sociopolítica, nos plantea a través de una extensa radiografía el diagnóstico brutal de este cuerpo dolorido y enfermo que es México: los grandes males que nos aquejan; las afecciones crónicas que nos han postrado durante décadas y las enfermedades que más nos han lastimado recientemente como la violencia y la inseguridad. Aquí, algunas de sus conclusiones:

-No hemos sabido enfrentar los trastornos emocionales derivados de la desintegración del tejido social y la desaparición de los espacios comunitarios. Ni medir los alcances de un mundo interconectado donde hay más desconexión interpersonal que nunca.

-La furia social se entiende porque hay un resentimiento acumulado: sea por la corrupción y la impunidad de los gobernantes, sea por la innegable desigualdad en la distribución de la riqueza y de las oportunidades o por la percepción de que uno no recibe lo que le toca, lo que en estricta justicia cree que se merece.

En suma, una obra clave para entender quiénes somos y hacia dónde vamos.

Periodista

GR

 

Comentarios