La ruta crítica del nuevo aeropuerto

El proyecto ya entró en una ruta crítica que inexorablemente retrasará su puesta en marcha y aumentará sus costos.
17/08/2018
07:02
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Andrés Manuel López Obrador (AMLO) decidirá hoy el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). El presidente electo y su equipo de Comunicaciones y Transportes darán a conocer el dictamen que realizaron sobre la viabilidad de continuar el proyecto en el lugar donde se está construyendo –en los terrenos del antiguo Lago de Texcoco–, o bien optar por otras dos opciones: otorgarlo en concesión a la iniciativa privada o desarrollar dos nuevas pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía. La evaluación técnica será turnada a tres asociaciones de ingenieros mexicanos para su revisión y, posteriormente, se votará en una consulta popular.

Si todo sale como lo esperan los organismos internacionales de aviación y el sector aéreo nacional, el dictamen, la decisión de los ingenieros mexicanos y la consulta ciudadana concluirá que su construcción debe seguir donde está. Sin embargo, el proyecto ya entró en una ruta crítica que inexorablemente retrasará su puesta en marcha y aumentará sus costos.

El 24 de julio pasado, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, encargado de administrar y operar el proyecto, suspendió cuatro procesos de licitación pública a solicitud del gobierno de transición. Javier Jiménez Espriú, próximo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, dijo que esto no afectaría el proyecto, pues se trataba de obras que no son “críticas”. Pero la realidad es que sí lo son.

Las licitaciones suspendidas corresponden a la Construcción de Redes Exteriores de Distribución; la Construcción de la Red de Distribución de Combustibles; la Supervisión de la Construcción de la Red de Distribución de Combustibles, y el Suministro, Instalación y Comisionamiento de los Sistemas de Iluminación de Pistas. Juntas significan inversiones por 9 mil millones de pesos.

Este año se tenía planeado licitar 27 obras del nuevo aeropuerto; 13 en el primer semestre y 14 en la segunda mitad. Los cuatro concursos que se suspendieron contaban con el proyecto ejecutivo y estaban en proceso de publicarse en CompraNet, el sistema electrónico de información pública gubernamental. Al menos los de la Red de Distribución de Combustibles y el de la Construcción de Redes Exteriores de Distribución son relevantes para la continuación de algunas de las obras en curso.

La administración de Enrique Peña Nieto pospuso la fecha de inicio del proyecto de octubre de 2020 a inicios de 2021, tras el retraso en la licitación del Centro Intermodal de Transporte Terrestre. No obstante, el equipo de Andrés Manuel López Obrador prevé que la primera fase quedará lista hasta finales de 2023.

El costo del proyecto también ha aumentado. En septiembre de 2014, cuando se presentó la obra, se estimó un presupuesto de 169 mil millones de pesos, unos 13 mil millones de dólares al tipo de cambio de 13 pesos por dólar. En cuatro años, su costo aumentó a 180 mil millones de pesos, aunque estimaciones no oficiales lo ubican en 240 mil millones de pesos. Andrés Manuel López Obrador dijo que costará 300 mil millones.

Lo cierto es que los recursos públicos y privados para su financiamiento están prácticamente blindados. A través de las colocación de bonos verdes (6 mil millones de dólares), el fideicomiso de inversión denominado Fibra E (mil 600 millones), una línea de crédito revolvente (mil millones) y mil 250 millones de dólares de recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación, el Nuevo Aeropuerto el Grupo Aeroportuario ha obtenido 9 mil 850 millones de los 13 mil 300 millones de dólares estimados para su construcción.

Algunos analistas calculan que cancelarlo costaría 120 mil millones de pesos, un presupuesto similar al que Andrés Manuel López Obrador estima para el proyecto del Tren Maya que conectará los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Como sea, el nuevo aeropuerto ya entró en una ruta crítica.

Slim y la concesión. Carlos Slim podría regresar a los primeros lugares de los multimillonarios de Forbes (hoy es el séptimo del ranking) con la concesión de un proyecto como el del nuevo aeropuerto, en el cual lleva mano como inversionista. Hay un dato que le hace ojitos: la tasa interna de retorno del NAIM es de 15%.

El dueño del Grupo Carso y América Móvil, además, tendría en sus manos la posibilidad de convertir el nuevo aeropuerto en el principal centro de negocios de América Latina, donde se prevé que transiten 250 mil personas todos los días. Como punto de comparación, el centro comercial más visitado de México es Perisur, con 110 mil usuarios al día.

La mala noticia para AMLO y Slim es que preparar su concesión tomaría al menos año y dispararía el costo del proyecto, simplemente por la deuda ya contraída para su financiamiento. Estos datos ya los saben las dos partes.

 

Twitter: @MarioMal Correo: [email protected]

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