La rebelión de los laboratoristas

Héctor de Mauleón

Ellos toman las muestras de los pacientes. Ellos las embalan. Ellos mismos las llevan o envían al laboratorio para que sean analizadas y diagnosticadas.

En medio de la peor tragedia sanitaria vivida en México en un siglo, ellos han estado todos estos meses detrás de cada uno de los diagnósticos. Son los responsables de las pruebas de detección de Covid-19. “Desde que esto comenzó todos los días, todos los turnos, entramos a la torre de de hospital para la toma de sangre de todos y cada uno de los pacientes internados —explica una laboratorista del IMSS—. Desde que esto comenzó todos los días hacemos los exudados faríngeo y nasofaríngeo para las pruebas PCR. Todos los días hacemos las tomas en el área de urgencias a todos los pacientes que llegan por sospecha, y a todos los pacientes ambulatorios que llegan al triage respiratorio”.

Muchos de ellos se han contagiado. Algunos otros han perdido la vida. También a ellos el estrés, la carga de trabajo, la precariedad de los equipos, las jornadas extenuantes los han ido desgastando.

El personal de laboratorios de los hospitales del Sector Salud no está incluido, sin embargo, en las categorías médicas a las que se aplicarán las primeras vacunas anti-Covid 19.

Tampoco se les ha contemplado para recibir los bonos o incentivos anunciados por las autoridades de salud desde el pasado mes de abril.

“Detrás de cada diagnóstico ha estado uno de nosotros”, se quejó en sus redes sociales un laboratorista de Durango. Y sin embargo, mientras otras áreas reciben notas de mérito e incentivos económicos, para el gobierno federal, ni químicos ni laboratoristas parecen estar en la primera línea de batalla.

En Guerrero, más de 500 trabajadores de laboratorios de hospitales del sector salud amenazaron el fin de semana pasado con dejar de realizar pruebas Covid: anunciaron que quienes toman y procesan las muestras corren el mismo riesgo de contagiarse que el personal prioritario a vacunar: médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, asistentes médicos, camilleros, personal de alimentos, de ambulancias, de higiene, de limpieza, así como técnicos radiólogos e inhaloterapeutas.

En el Hospital General Regional 251 de Metepec, el personal de laboratorios ha estado denunciando que a pesar de ser obligado a tomar directamente las pruebas, con alto riesgo de contagio, el gobierno federal no voltea a verlos. Por razones semejantes, en el Hospital General de Zona 72, en Tlalnepantla, el personal de laboratorio amenazó ayer con dejar de tomar las muestras.

En un documento dirigido a Zoé Robledo, director general del IMSS, a la delegación sindical del hospital, y a la  presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, entre otros funcionarios, los trabajadores demandan desde material y equipo de protección personal adecuado y suficiente, “tanto para la toma de muestras biológicas de pacientes Covid, así como para el procesamiento de dichas muestras en los laboratorios”, hasta el reconocimiento público del personal adscrito a los laboratorios clínicos durante la pandemia.

El documento demanda que químicos, laboratoristas y auxiliares de laboratorio sean incluidos en el “Bono Covid-19” y las notas de mérito a que hace referencia el acuerdo firmado el 14 de abril entre el IMSS y el sindicato, “con pago retroactivo y subsecuente del primero”; demanda también que estos trabajadores sean incluidos en la primera etapa del “Proceso de vacunación COVID-19 México IMSS”.

A juicio de los laboratoristas del IMSS, la insuficiente dotación de equipo de protección personal con la que han sido obligados a trabajar todos estos meses ha expuesto no solo su salud y la de sus cercanos: constituye también un agravio a sus derechos humanos que se suma a la discriminación de que han sido objeto “al no ser reconocida nuestra labor para el diagnóstico y seguimiento de personas confirmadas o sospechosas”.

“El personal de laboratorio está mucho más expuesto en relación a la producción de aerosoles, fómites y vectores por las muestras biológicas”,  sostiene el documento.

El paro de los laboratoristas iba a efectuarse ayer. Los delegados les pidieron que no lo hicieran y les ofrecieron una reunión. “Pero sencillamente nos dejaron plantados”, relata una trabajadora.

Hoy otra vez volverán a enfrentar la muerte y la enfermedad. Lo harán, sin embargo, con la convicción de que “a nosotros nos han abandonado: estamos en la cadena de atención, de lucha contra este monstruo, pero para el gobierno federal no existimos”. 

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