La realidad del INE

Fernando Islas

Una de las noticias que fueron tendencia en los últimos días fue la aprobación del Presupuesto de Egresos para el año 2022, pero las particularidades de este tema las abordaremos la siguiente semana. En esta entrega quiero hacer mención especial de los recursos que se destinarán al Instituto Nacional Electoral el próximo año, situación que ha puesto en jaque al órgano que está encargado de organizar y validar los ejercicios democráticos que se realizan en nuestro país. 

En voz de su titular, el INE ha expuesto que lo presupuestado para su funcionamiento en 2022 es insuficiente y están buscando diferentes recursos legales para que el recurso otorgado sea reconsiderado y eventualmente aumente, la realidad es que el extinto IFE y el actual INE se ha caracterizado por ser cómplice de procesos opacos en cuanto al momento de las jornadas y periodos electorales se refiere, inclusive con pruebas en mano las autoridades que integran este instituto se caracterizan por tener oídos sordos y visión débil, por lo tanto era urgente analizar la cantidad de dinero que se le otorgaba y más en una época en donde la austeridad, es la política gubernamental de la actual administración federal. 

Como ha sido costumbre, Lorenzo Córdova ha iniciado una embestida mediática en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con el argumento de que por mandato presidencial, la mayoría legislativa de Morena ha puesto contra las cuerdas al INE, para desmentir esto hay que recordar que de 2019 a 2021 esté instituto pasó de 15 mil millones de pesos a 21 mil millones de pesos, por lo que para el próximo año pidieron 25 mil millones, de los cuales fueron autorizados 20 mil millones solamente. La reducción en el presupuesto es altamente justificable si se toma cuenta que la pasada jornada electoral se eligieron 21 mil 368 cargos de elección popular más 15 gubernaturas, contra 436 cargos, 6 gubernaturas y un proceso de revocación de mandato, una cantidad considerablemente menor en comparación de lo vivido en junio pasado. 

Ante este escenario el INE queda exhibido ante la población mexicana, que lejos de confiar en el órgano electoral, aumenta su desconfianza en el mismo por el actuar de sus autoridades y su necedad de seguir manteniendo salarios estratosféricos como el de su titular que el próximo año ganará 4 millones 300 mil pesos anuales. ¿Es ético que el representante del instituto electoral tenga un salario que duplica el del Presidente de México? De qué ha servido a la ciudadanía el mantener una burocracia dorada que lejos de trabajar por la democratización de la vida pública de México, ha sido cómplice de un sinnúmero de atropellos a la vida democrática nacional. 

Esta y muchas preguntas más nos debe generar la exigencia del INE de tener mayor presupuesto cuando su actividad será considerablemente menor que en 2021, es urgente que las autoridades electorales tengan una regulación en su salario ante una nueva realidad en el servicio público. México merece vivir una época que sea regida con la máxima de Obrador, no puede haber gobierno rico, con pueblo pobre.

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