04/07/2019
06:27
-A +A

El lunes se estrena el Presidente de la República, con el evento de la toma de protesta de los elementos del nuevo cuerpo policial: Guardia Nacional. El evento se llevó a cabo en terreno del Ejército Mexicano, para que quede claro quién manda en esa corporación. 70 mil “nuevos policías”, de los cuales 53 mil pasaron en automático del Ejército y la Marina a la Guardia; 17 mil más formaban parte de la Policía Federal; estos deben pasar por los exámenes de confianza. 37 mi elementos formaban parte del cuerpo de la Policía Federal, entre los que se encuentra personal de gabinete y Policía Federal de Caminos. De tal suerte, está pendiente el cambio de 20 mil policías federales.

Las cosas, sin embargo, no están tan sencillas como aparentan y este miércoles se sublevaron miles de policías federales, no están conformes con el cambio, a pesar de las promesas del Presidente de la República; este asegura que respetarán sus derechos adquiridos. Pero ¿Cómo creerle al Presidente si no respeta su palabra y suele cambiar según su estado de ánimo? Más cuando continúa el despido de burócratas federales. Las contradicciones entre los altos mandos del gobierno federal son patentes. López Obrador, no ha ofrecido reubicar a los policías a otras dependencias, su única opción es la Guardia Nacional. A lo que, Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad, en el momento de la manifestación de los policías (para calmar los ánimos) desesperadamente ofrece cambios a otras dependencias, sea el Instituto de Migración o cualquier otra área Hoy, miles de policías levantan la voz de inconformidad y no aceptan las condiciones que les ofrece el gobierno de la 4T. La Policía Federal nació en el año de 1999, con Ernesto Zedillo y durante el camino sufrió algunas modificaciones, no la extinción de hoy; cuenta con secciones de inteligencia, antidrogas, policía científica. Pero, Andrés Manuel López Obrador aborrece a ese cuerpo policial, los ha llamado corruptos.

Un trato diferenciado con el personal del Ejército y la Marina, a quienes por cierto también quisiera desaparecer, según lo afirmó en entrevista, para convertirlos en elementos de la Guardia Nacional, todo porque México es pacifista y no necesita un ejército. El mismo López Obrador se respondió, al afirmar que no puede hacer el cambio constitucional, no cuenta con los votos necesarios de los legisladores. La Guardia Nacional, en manos del Ejército, por eso contrasta la opinión presidencial. Todos los mandos operativos quedaron a cargo de elementos del Ejército y la Marina, a quienes también ofrecieron respetar sus derechos. Siete meses han pasado de la administración lopista y no han contratado personal civil para que se incorporen a la Guardia Nacional; de los 70 mil elementos, uno nuevo no ha sido contratado. Algo no anda bien.

Dos enormes cuerpos policiales; uno en pleno desarrollo, mientras el otro se irá extinguiendo, sin plazo para ello. La incertidumbre es aprovechada por la delincuencia y los delitos se han disparado, aunque el Presidente eche culpas de ello al pasado, han perdido el control de la seguridad pública o nunca lo han tenido. Ante la evidente incertidumbre en materia de inseguridad, el propio presidente abona el envalentamiento de los delincuentes, al anunciar que se acabó la “guerra en contra del narcotráfico y la delincuencia organizada”, no más violaciones a los derechos humanos, no más persecuciones y masacres; constantemente exige a los policías el respeto a los derechos humanos ¿Y los derechos humanos de las víctimas y de los propios policías? Estas, entre otras, son las molestias del personal de los 20 mil policías federales, que no han aceptado la transferencia a la Guardia Nacional. La situación no puede continuar en el limbo de la incertidumbre de los incompetentes a cargo de la seguridad pública. El tamiz que le ha dado el presidente es de carácter político y no de fondo, resolver la problemática de la inseguridad pública, respecto de la cual no se pone de acuerdo con su Secretario de Seguridad.

 

 

Analista legislativo. @HectorParraRgz

 

 

Comentarios