“La pere al Tepeyac”

Miguel Servín

La primer llegada de la fila que sale de Querétaro es en Pedro Escobedo, hay un gran recibimiento a la gran fila, con alegría uno se dirige a la Parroquia a dar Gracias al creador por permitirnos llegar a esta primer etapa.

Deseo dedicar unas breves líneas al “Sacramento de la Reconcialiación” o confesión como es mas comúnmente conocida esta practica que hacemos los católicos para que sean perdonados nuestros pecado y recordemos que los cristianos estamos llamados a la santidad y para lograr vivir en gracia de Dios. Recordemos que el pecado mortal nos hace perder la gracia bautismal y esto nos lleva a un estado de perder que el alma pierda la amistad y la comunión con Dios y recordando la palabras de San Juan Pablo II sobre el pecado que dice que “es un acto suicida”, porque ante todo, el hombre se daña a sí mismo destruyendo toda obra buena. Recordemos que este sacramento fue instituido por Nuestro Señor Jesús y con este simple acto se perdonan los pecados y se abren la puerta a la reconciliación con Dios.

A esta gran fila acompañan sacerdotes o muchos llegan en los descansos y están dispuestos a escuchar en confesión al hermano o hermana que deseen hacerlo, habremos de recordar que para hacer una buena confesión hay que realizar previamente un buen examen de conciencia, tener el propósito de enmienda, decir el pecado al confesor y cumplir la penitencia. Además el confesor guarda el secreto de lo que se le confiesa y este consiste el silencio absoluto que el sacerdote está obligado a guardar sobre los pecados escuchados en confesión. Un peregrino o peregrina responsable es aquel que realiza una buena confesión para ir a ver a la Santísima Virgen de Guadalupe, comulgar e ir en gracia de Dios.

El caminar por la cuesta china es pesada, quizá para mi era muy complicado, bien recuerdo los comentarios de los que llevaban mas años: “esto es para calentar motores y seguían vamos hermano”. Los cantos marianos y el rezo de Santo Rosario no faltan, a lo que traen calzado nuevo van sintiendo como poco a poco se va acoplando a los pies y empiezan a aparecer las primeras ampollas, los mas veterano que son lo que han usado sus zapatos por mas tiempo no lo sienten y aunque no lo mencionan sale una breve risa de haber vivido eso alguna ocasión.

Cuando coincide esta temporada de lluvias con la peregrinación suceden fenómenos dignos de mencionarlos y son que el caminar en carretera es mas agradable, por lo menos para mi, el calor se siente menos intenso y el otro es que cuando se hace la llegada a cualquiera de los destinos: Pedro Escobedo, San Juan del Río, Polotittlán, etc. Es complicado encontrar un lugar donde pernoctar pues se encuentra todo mojado y eso hace complicado el pasar la noche. Recuerdo la anécdota  que me contaba mi tíos el Ing. Luis del Bosque cuando de joven allá por los años 50´s camino por primera ocasión de Querétaro al Tepeyac y al llegar a Pedro Escobedo encontró hospedaje en un gallinero y al día siguiente no aguantaba la engorupada y empiojada que se habían dado, recuerdo que me comento que tuvo que regresar a Querétaro a hacer cambio de ropa y cobija. Para quienes no conozcan que son los gorupos y los piojos son paracitos que se crían en las gallinas en épocas de lluvias.

Temprano muy temprano se escuchan los carros con altavoz “despierta hermano peregrino” y se ven los comerciantes que venden café, pollas (jerez con yema de hubo), muchos a probar algo alimento para tomar energía y se observa como van los grupos formándose con los estandarteros al principio y comienza a caminar a San Juan del Río, quizá el tramo que se hace mas pesado, aunque es corta la distancia el cansancio se hace presente, pero con alegría va uno dentro del grupo elevando oraciones marianas, en especial el Rosario y los cantos hermosos como “la guadalupana”

Así se llega la segunda etapa a San Juan del Río, recuerdo que hace años coincidía con el día de San Juan o día cercano, muchos peregrinos aprovechaban con el pretexto de festejar se ponían unas borracheras de aquellas y al día siguiente pagaban las consecuencias caminar con una resaca muy fuerte. Hoy las condiciones son diferentes y no se junta con las fiestas de San Juan, pero si hay alguno que otro que con el pretexto para descansar se embriaga.

Así un poco de lo que se vive en esta gran tradición Queretana: “la pere al Tepeyac”

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