La Mujer y la Navidad

Patricia Olavarrieta del Rivero

Cuando éramos pequeños, la época navideña representaba ilusión, unión, generosidad, amor y regalos, ¡muchos regalos! Y entonces éramos corazones alegres, esperábamos con tanto apuro que llegara la noche buena para poder abrir los regalos que todos colocaban bajo el árbol iluminado y lleno de esferas, con las cuales por cierto, me divertía viendo mi cara redondeada y mi nariz crecida.

Así como la época de la juventud, y que conste que sólo me refiero a ella como nuestra etapa de lazos inquebrantables con los amigos y responsabilidades escolares, disfrutábamos más la vida y éramos más impredecibles y transparentes.

Con el paso del tiempo y con todos los momentos que hemos vivido, la percepción cambia. Incluso puede ser que ya ni siquiera practiques la misma religión, pero sobretodo y no importando tus creencias y devociones, hoy eres un alma con curitas, cicatrices y diferente; perceptiva, nostálgica y en ocasiones malhumorada ante una temporada que la etiquetaron como la época de amor y buenos deseos.

Hoy, para esta Navidad, sugiero recuperar el sentimiento puro, sanar el alma y amar a los nuestros quitando todo el posible resentimiento acumulado durante años. Quizá no sea fácil, pero estoy segura que será mucho mejor almacenar emociones de amor que cargas sufribles y dolorosas.

Hoy, después de todo, ya estás lista porque en tu alma hay paz, has aprendido a vivir contigo, te has reconocido y recuperado a ti misma, eso basta para poder sonreír y poder transmitir alegría a los tuyos. Tu escenario puede que no sea perfecto, ni tampoco el que esperabas, pero ya aprendiste a abrazar la realidad. Recoje y guarda en ti el amor que hoy despiertan tus hijos o tu familia cercana omsimplemente aquellas personas especiales para ti.

Y si hoy no puedes compartir con aquel que elegiste para compartir y darle todo ti porque las circunstancias aún no lo permiten, sigue amándolo más que nunca, a la distancia, sólo piensa que al final pueden ver la misma luna y cerrando tus ojos lo puedes sentir.

Ésta sin duda, será una Navidad diferente, con sonrisas, amor y los mejores regalos que puedes tener y que aunque está trillado mencionarlos, estás consciente que son los mejores que has recibido durante toda tu vida: el poder amar, el tener salud y contar con seres extraordinarios en tu vida.

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