14 / junio / 2021 | 15:40 hrs.

La mujer que decide ser independiente

Patricia Olavarrieta Del Rivero

Desde que decidiste tomar tu camino, te has sumergido en una búsqueda constante de lo que "debes" hacer. Has tratado objetivamente de elegir tu camino, priorizando, según tú por lo más importante. El camino no te ha sido fácil y por más que pasa el tiempo, te estás dando cuenta que no encuentras la fórmula para estar tranquila ni para cumplir tus sueños.

No sólo cuenta el haber elegido un camino, sino todo lo que te vas encontrando en él. Sobre todo, encontrarte contigo misma. ¡Y eso!, no es poca cosa.

Quizá, lo primero que se nos viene a la mente cuando decides tomar las riendas de tu vida y ya no cederlas a otros, es que no sólo estás decidiendo lo que a ti te concierne, además arrastras contigo a esos pequeños personajes que representan todo para ti, tus hijos.

Entonces, la cosa se complica porque entre el mar de emociones que marca marea alta, debes tratar de no sumergirte en tu "yo" y actuar de inmediato y crear un plan de acción, porque muy a pesar tuyo, en ese momento de pánico, el tiempo no se detiene y desgraciadamente las urgencias cotidianas te demandan. Empiezas a resolver día a día, lo único que al parecer está claro, es que debes solventar el tema económico porque todo ha cambiado.

Es donde al paso de tiempo, te vas percatando de que a lo que le diste prioridad, es a lo urgente, más no a lo importante y ahora te encuentras en un punto en donde ni lo urgente está resuelto, ni lo importante está atendido como quisieras.

Dentro de toda esta confusión, tú, te encuentras más perdida que nunca. Ajena a los que te rodean, inmersa en tus pensamientos y tus frustraciones. Con un cansancio extremo y muy probablemente hasta con deficiencias en la salud.

¡Mujer!, lo que queda después de esto, es ¡actuar!, sí, volver a empezar;  pero ahora reinventa tu estrategia. Empieza reconociéndote y si habías sentido que ya has luchado demasiado, pues date cuenta ahora, que debes continuar a pesar del cansancio. Ya has andado y tienes mayor conocimiento de ti, de la vida y puedes darte cuenta con mayor claridad de aquello que no te hace sentir bien. Recuerda que no tienes el control de todo, empieza por lo que sí y poco a poco irás resurgiendo, no te dejes abatir. ¡Encuéntrate que bien sabes quién eres!.

Comentarios