¿La moral de quién?

Al interior de Morena también encontramos una falta de sentido moral que ha generado grescas y violaciones a la ley que no pueden pasar desapercibidas y que bajo ninguna circunstancia pueden seguirse replicando
20/11/2018
06:05
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Tras 18 años de generar división en la sociedad mexicana, resulta risible la propuesta de creación de una Constitución moral, caemos en cuenta de que nuestra sociedad puede ser tratada como si fuera un rompecabezas, pudiendo ser armado y desarmado a placer, según los intereses de una persona.

Llama la atención el contexto en el que la propuesta de creación de la llamada constitución moral fue presentada: un mitin, ante la presencia de simpatizantes del Partido Encuentro Social. ¿Cuál fue la intención? ¿Ganar adeptos? Y aquí hablamos nuevamente de la responsabilidad moral del discurso, el ejercicio del poder exige ser plenamente conscientes de lo que se dice y de lo que se hace.

La propuesta de Andrés Manuel retoma lo que, en 1944, el entonces secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, encargó al escritor Alfonso Reyes, quien era una persona verdaderamente comprometida en generar un cambio a través de su obra. La Cartilla Moral de Alfonso Reyes (que en ningún momento propone la creación de una Constitución) dicta que el “El hombre debe educarse para el bien”, resalta la importancia y necesidad de crear un mejor país cimentado en valores como la honestidad, la rectitud y la educación; es a través de estos aspectos que el hombre puede vivir feliz, dice Reyes en su texto.

A través del tiempo podemos observar un Andrés Manuel que ha modificado constantemente su discurso, poco a poco se observa un cambio de piel, obligado por la concepción de México y de la clase política no ya cómo opositor, sino cómo quien, dentro de pocos días, estará al frente de una nación con una cantidad de aliados nunca antes vista.

Ahora, al interior de Morena también encontramos una falta de sentido moral que ha generado grescas y violaciones a la ley que no pueden pasar desapercibidas y que bajo ninguna circunstancia pueden seguirse replicando, los mexicanos exigen una administración a la altura del discurso, que nada quede en palabrerías. No hay duda de que el grupo parlamentario del Revolucionario Institucional será aliado permanente en la construcción de un país con más oportunidades. Más acción, menos discurso.

 

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