La misericordia, esencia de la paternidad

Gonzalo Guerrero Renaud

El tercer domingo de junio celebramos el Día del Padre.

Se atribuye el origen de esta celebración a una iniciativa de la norteamericana Sonora Smart Dodd, en gratitud hacia su padre, un veterano de la guerra civil estadounidense llamado Henry Jackson Smart. Se le ocurrió la idea mientras escuchaba un sermón del Día de la Madre en 1909. En 1966 el presidente norteamericano Lyndon Johnson declaró el tercer domingo de junio como el Día del Padre en Estados Unidos y la celebración se extendió por varios países, entre ellos México.

Este día nos ofrece una ocasión especial de reconocer, homenajear y valorar a todos los papás, para festejar al nuestro y, para quienes somos padres, analizar cómo podemos mejorar en nuestro papel de padres.

De acuerdo al diccionario de la lengua española, padre es aquel varón o macho que ha engendrado. También se le llama así a quien es origen o principio de una idea, de un hecho o de una creación física. En el lenguaje común se le relaciona alguien que es cabeza, que dirige, lidera, manda o sostiene a una familia.

Hay otro sentido de paternidad más profundo: un padre es el que se preocupa por nosotros. Que nos tiene en su mente y está pensando cómo ayudarnos a ir mejor por la vida, aunque muchas veces no le correspondamos debidamente.

En este sentido, el padre biológico o aquel que se preocupa por nosotros es imagen de Dios, que, al ser creador y quien sostiene todas las cosas, es el Padre de toda la humanidad. Dios también se preocupa por nosotros y también, aunque no lo merezcamos, nos sigue amando y ayudando. Es misericordioso porque va más allá de la justicia. Nos perdona y nos vuelve a dar un sinnúmero de oportunidades de seguir viviendo. El ejemplo más claro de esto es la parábola del hijo pródigo, que habla de un padre que perdona a su hijo a pesar de haberse malgastado su herencia y se alegra con su conversión.

Santo Tomás de Aquino afirma que "Es propio de Dios usar misericordia; y en esto, especialmente, se manifiesta su omnipotencia". Por su parte, la oración colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario dice: "Oh, Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia"

El Papa Juan Pablo II, en su viaje a Polonia del 17 de agosto de 2002, en la consagración del santuario de la Misericordia Divina, afirmó que "En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad.

¡Sed testigos de la misericordia!

"Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero. "

Y nos dejó la siguiente oración:

"Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.

Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza.

Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén."

Felicito y le agradezco a mi papá Antonio Guerrero Rodríguez, porque con su palabra y con su ejemplo me ha inculcado reconocer a Dios como nuestro padre y tratar de vivir de acuerdo a sus mandamientos. Felicidades a todos los papás de Querétaro y del mundo.

Analista político y miembro del PAN

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