La migración en el debate de hoy y de mañana

Federico Novelo

El presidente electo de México y Donald Trump coinciden en contra de la migración desde México, aunque por razones distintas.

En el análisis histórico debe contarse a la perseverancia del cambio, como el ser de las cosas. Lo que en un momento es percibido como negativo, tiempo después, puede verse como necesario. Branko Milanovic explica en su artículo, La doble maldición de los ricos, que los países con mayor desarrollo padecerán el incremento de la inmigración y el de la desigualdad. Pocos países ricos y muchos países pobres, con dinámicas demográficas que son inversamente proporcionales a lo que aportan al producto mundial, conforman el ambiente más propicio para migrar, para dejar atrás a la pobreza.

La realidad demográfica de los anfitriones de la migración es la del encanecimiento de la fuerza de trabajo, sin sustitución natural visible. La tendencia a la reducción de la población mundial, que no es exclusiva de la porción desarrollada, habrá de alcanzarnos a todos, en este mismo siglo XXI, con la amenaza múltiple de instalaciones educativas despobladas antes de su amortización, de inviabilidad de los sistemas de pensiones (no solo por la precarización del trabajo), de reducción de la demanda y, por ello, de la producción.

Desde el enfoque de la estructura del gasto en consumo en Estados Unidos, la creciente importancia de servicios que tienen que ver con el cuidado de niños y ancianos, con los cortes de césped y de cabello, con la limpieza de personas, establecimientos y calles, con la recolección de basura y el lavado de trastes, con el mantenimiento de infraestructura (agua y drenaje, por ejemplo), según P. Krugman, tal demanda no parece dar origen a los más deseables empleos, por lo que los ocupan los inmigrantes indocumentados.

El presidente electo de México y Donald Trump coinciden en contra de la migración desde México, aunque por razones distintas. El primero supone un crecimiento económico, especialmente salarial, capaz de arraigar a quienes migran; el segundo es un rehén de sus impresentables prejuicios y alguien con quien resulta incómodo estar de acuerdo.

En 1930, John Maynard Keynes soñó con un logro no solo intelectual (artístico, lo imaginó al escribir a su madre): encontrar la tasa de interés capaz de producir el pleno empleo en Reino Unido; más tarde, en 1936, reconoció que buscaba lo que no estaba en el precio del dinero. El licenciado López Obrador deberá esforzarse mucho para encontrar y establecer el salario capaz de convertir a la migración desde México en afición turística.

 

 

 

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