La injusticia detrás de la contaminación del aire

Carlos Samayoa

En el diálogo que se inicie con la nueva administración de gobierno, esperamos ver disposición de cumplir las propuestas de la agenda ambiental del virtual presidente Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué pasa cuando una víctima no es consciente de su condición y desconoce que hay responsables detrás de la situación que padece y que tiene el poder de exigir sus derechos y acceder a la justicia.

Las 17 mil muertes prematuras que hay en México cada año por enfermedades derivadas de respirar aire contaminado son un ejemplo de esto. Muchas personas están hospitalizadas por padecimientos relacionados con enfermedades en las vías respiratorias como asma, infección respiratoria aguda (IRA), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre otras.

La población infantil es la más propensa a contraer estos padecimientos, tal como lo documenta Greenpeace y la Red por los Derechos de la Infancia en México en el informe No apto para pulmones pequeños. Diagnóstico de calidad del aire y el derecho de niñas, niños y adolescentes al aire limpio.

Es urgente evidenciar entre mala calidad del aire y muertes prematuras hay responsables. Los gobiernos federal y local no realizan los monitoreos necesarios ni destinan presupuesto suficiente para obtener más información sobre este problema.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no establecen límites rigurosos que obliguen a reducir la cantidad de contaminantes en el aire en las Normas Oficiales Mexicanas (NOM). Si esto ocurriera, los estados y municipios se verían obligados a implementar sistemas de transporte público efectivos y sustentables para reducir el nivel de emisiones contaminantes.

Con el fin de exigir que se garanticen estos derechos, a principios de 2018 un grupo de niños y niñas, acompañados por Greenpeace, promovieron dos amparos para que los Juzgados Sexto y Cuarto de Distrito ordenaran a la Cofepris actualizar las NOM que establecen la cantidad máxima permitida de contaminantes en el aire conforme a los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En días pasados se dictó sentencia pero con resultados desfavorables para los derechos humanos. Las autoridades jurisdiccionales negaron la protección de la infancia, mientras se centraron en formalismos de procedimiento y evadieron atender y pronunciarse sobre el tema de fondo.

Las resoluciones de ambos juzgados dilatan la solución de un problema que representa un peligro para toda la población y que la OMS reconoce como “el riesgo ambiental más grande para la salud en el mundo”. Dichas sentencias serán recurridas y los magistrados encargados de la decisión final tendrán la posibilidad de brindar un verdadero acceso a la justicia y lograr las medidas necesarias para evitar las mil 680 muertes de personas menores de 5 años por asma o por IRA, la tercera causa de muerte en la primera infancia en México.

Esta situación es bien conocida por los gobiernos, quienes tienen que actuar, dejar de normalizar la contaminación del aire, e involucrar a niños, niñas y adolescentes en todas las acciones. Por nuestra parte, propiciaremos un diálogo con tomadores de decisiones, así como con las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía. En el diálogo que se inicie con la nueva administración de gobierno, esperamos ver disposición de cumplir las propuestas de la agenda ambiental del virtual presidente Andrés Manuel López Obrador. Mientras tanto, cada día que pasa sin acciones contundentes, 50 personas mueren a causa de la contaminación del aire. ¿El contador seguirá avanzando?

 

 

 

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