La influencia de las encuestas

Arturo Maximiliano García

Las encuestas también impactan en el dar o no dar.

Abogado con maestría en Políticas Públicas. @maximilianogp

Uno de los instrumentos más cuestionados como herramienta de la política son sin duda las encuestas sobre preferencias políticas. En las elecciones a realizarse en menos de un mes no serán los políticos los únicos sentados en el banquillo de los acusados al pasar las elecciones, también serán las casas encuestadoras, cuyas proyecciones están arrojando importantes variaciones. A pesar de que muchos podrían decir la clásica “no creo en las encuestas”, lo cierto es que esos números tienen un gran impacto en el electorado, influyendo en el hacer, el no hacer y el dar. Las encuestas siguen siendo termómetro y brújula para muchos.

La semana pasada se dieron a conocer dos encuestas. El jueves pasado se publicó la última encuesta presidencial elaborada por la empresa Parametría, de acuerdo con la cual se estaría eligiendo como Presidente a Andrés Manuel López Obrador, con una ventaja de 25 puntos. Apenas unos días antes, el periódico Reforma había dado un resultado similar: el triunfo al candidato de Morena por 26 puntos, 14 millones de votos de diferencia aterrizándolo en números a favor de ese candidato.

Por su parte, Massive Caller calcula, de acuerdo a su metodología de llamadas telefónicas, que la ventaja de AMLO es de sólo 10 puntos, que en realidad tampoco son pocos votos, pero que en nada se parece a las referidas anteriormente. Otras encuestadores refuerzan estos extremos: o andan por el margen de los 10 de ventaja o de plano se va hasta pasados los 20 puntos de diferencia. No está claro si es la metodología o, como algunos han especulado, se encuentran cuchareadas, lo que diría mucho y mal sobre la ética de las empresas que miden estas preferencias.

Es obvio que alguna habrá de salir mal al momento de compararla con los resultados reales, pero el efecto de las encuestas que se han hecho públicas y las que no está determinando y determinará el actuar y el hacer de muchos mexicanos.

Por ejemplo, un número de conocidos empresarios han optado por tratar de operar una campaña abierta al interior de sus empresas llamando a sus trabajadores a no votar por López Obrador, fraseado de varias formas, pero al final dejando claro el mensaje, el objetivo y hasta la recompensa si se vota contra esa alternativa. Las encuestas tienen nerviosos a muchos empresarios e industriales y ven influenciado su hacer, tratando de influir más allá de su voto personal.

Habrá, por otro lado, a quienes las mismas encuestas les estén diciendo que ya es hora de ser cautelosos con los ataques a Andrés Manuel, por esa ventaja que parece casi imposible de remontar. Habrán los que quieran llevar la fiesta en paz con el que viene, por lo que, tanto personalidades del sector público como privado, valorarán ya no hablar mal de AMLO, y otros incluso acercarse, esto como consecuencia de la ventaja que parece tener el tabasqueño.

Las encuestas también impactan en el dar o no dar. Cuántos políticos, para recabar recursos, andan con sus encuestas en mano para convencer a los patrocinadores de que son una buena apuesta. Los números de Parametría, Reforma e incluso los de Massive Caller, que demuestran tendencia, complican la recaudación de dinero para quienes parecen estar cada vez más lejos del candidato de Morena.

Los resultados publicados esta semana también podrán influir en las campañas a diputados federales y senadores que se desarrollan por todo el país, por lo que algunos partidos ya hacen, por debajo del agua, un llamado abierto al voto diferenciado para rescatar posiciones en el Congreso federal.

En resumen, en la elección se habrá de criticar el trabajo de muchas encuestadoras, que dirán que no predicen resultados, pero sin duda predisponen el hacer, el no hacer o el dar de los votantes.

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