La identidad, un derecho para personas que viven en situación de calle

Daniela Salgado

El inicio del 2021, además de dejarnos la pérdida de muchas vidas y la experiencia del confinamiento, también nos lleva a diferentes reflexiones.

No tengo la menor duda que este escenario acentuará prácticas de discriminación y exclusión, por ello hoy más que nunca debemos combatir e impulsar acciones que promuevan una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.

Por ejemplo, sería importante plantearnos que enfrentan hoy grupos vulnerables como las personas que viven en situación de calle.

Para ampliar el escenario, cito el concepto aporofobia, que se refiere al odio, miedo y rechazo a las personas pobres.

No obstante, es un hecho que la pobreza es una característica circunstancial en la vida de los seres humanos y en ningún caso forma parte de la identidad.  Incluso la pobreza no es una condición permanente de las personas, sino una situación indeseable e injusta debido a circunstancias sociales y económicas que influyen en los procesos de exclusión.

Existen creencias y mitos generados  en la sociedad que señala que las personas que viven en pobreza es porque así lo han decidido y que tendrían que ponerse a trabajar. Sin embargo, es necesario advertir que la población en situación de calle es un grupo social diverso, conformado por niñas, niños, personas jóvenes, mujeres, familias, personas adultas mayores, personas con discapacidad y otras con diversos problemas de salud y adicciones.

Este grupo tiene varios elementos en común: la extrema pobreza, los vínculos familiares quebrados o fragilizados, y la inexistencia de vivienda convencional regular, factores que obligan a estas personas a buscar espacios públicos, que pueden ser calles, plazas, puentes, o áreas abandonadas de edificios o coches abandonados para vivir y subsistir de manera temporal o permanente; así como lugares administrados institucionalmente como albergues, o casas de asistencia.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal), en México alrededor de 14 millones 940 mil de personas viven en indigencia. De acuerdo a estudios que se han realizado, sabemos que casi el 50% de estas personas salieron de sus casas por violencia y un porcentaje menor debido al consumo de drogas.

Es fundamental que trabajemos  para que se marque un precedente en busca de una sociedad con oportunidades para todos, por ello, como presidenta de la Comisión de Desarrollo Social, Grupos Vulnerables y Vivienda en el Congreso local estamos trabajando una iniciativa de ley para que este grupo de personas tengan derecho a la identidad, independientemente de no tener un domicilio.

El objetivo de tener una identificación es que este documento les permita acceder a un trabajo y tener la posibilidad de mejorar sus ingresos y disminuir la discriminación.

Es un hecho que la falta de un domicilio fijo les impide poder tener un trabajo, ya que a la hora de solicitarlo la gente no confía en ellos porque en su identificación aparece un domicilio genérico.  

Asimismo, la iniciativa contemplará que cuando fallezca alguna persona en situación de calle, se les apoye para agilizar los trámites necesarios y puedan ser velados, evitando que vayan a la fosa común.  Esta propuesta pretende reconocer el derecho que tiene todo individuo a la identidad y a ser incorporado a los registros civiles de competencia estatal por mandato constitucional.

El año anterior el presidente municipal de Querétaro, Luis Nava realizó un ejercicio que reflejó la viabilidad de este proyecto de ley, ya que entregó documentos de identidad a 40 personas de la primera generación del Centro de Servicios para Personas en Situación de Calle.

Así coordinados los diferentes entes de gobierno y con la participación de la sociedad debemos comprometernos para desarrollar acciones que den paso al derecho a la identidad a todas las personas, incluyendo a aquellas dependientes de asistencia social, a niñas, niños y adolescentes, y adultos mayores que hoy viven en calle, porque desde nuestras normas jurídicas debemos combatir la pobreza, la discriminación y sobre todo impulsar una sociedad más solidaria y con mejores oportunidades para todos.

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