¿La gasolina bajará de precio?

Braulio Guerra Urbiola

Un rumor infundado recorrió las redes sociales para alertar a la gente de la inminente alza estrepitosa de la gasolina. Es que si este elemento sustancial en la economía sube de precio, todos los productos generalmente a la par subirán. Esto entre muchos otros factores tiene que ver a que si cualquier producto o servicio llega al consumidor es a partir de su distribución, y dicha distribución se transporta de un modo u otro hasta la gente, y tal transporte requiere combustible para moverse. Es lógico.

Por décadas en nuestro país los costos de la gasolina han sido una ilusión óptica ya que de manera artificial el Estado los ha subsidiado fijando su precios de forma dispar al mercado en niveles que ni siquiera cubren el costo de su producción o importación. Lo anterior ha sido una práctica que por años no ha considerado los precios internacionales.

Los precios del petróleo subían y bajaban en el mundo y en México de manera ficticia permanecían igual. Pero el futuro nos alcanzó. Durante el sexenio pasado y en lo que va del presente, mes por mes los ciudadanos reprobaban esas alzas en “centavos”, impopularmente llamados “gasolinazos”.

Con la baja de precio de petróleo también hemos perdido oportunidades de que la gasolina baje al mismo tiempo, como viene sucediendo desde el 2014.

Entre los asuntos relevantes de la llevada y traída reforma energética es que a partir del 2018, los costos de los combustibles se regirán de manera libre, sin que el gobierno tenga que fijar su precio, tal y como sucede en las principales economías del mundo.

Lo que los legisladores votamos en el paquete económico es el adelanto de esta política liberando los precios de la gasolina, mediante bandas, es decir, un piso y un techo, que permitan que de acuerdo a la inflación el precio del combustible no se incremente.

Lo que parece por una parte ser una calamidad para el país, en tanto que el precio del petróleo ha disminuido y por tanto los ingresos del país se han reducido; dicha situación también permite jugar a favor de los ciudadanos. Si los precios del petróleo bajan a partir de enero, el efecto se dará en la baja de los combustibles en beneficio de la economía de las familias mexicanas. La gente podrá llenar su tanque con menos dinero.

En este sentido, en lugar de tener un impuesto que varíe mes con mes, este será el mismo todos los meses del año. Es falso que haya un nuevo impuesto oculto o duplicado.

Empezaremos a observar efectos estacionales similares a los que se ven en Estados Unidos y veremos los precios de la gasolina disminuir el año que viene.

Las reformas estructurales del presidente Peña dan frutos. Los precios en la telefonía han disminuido, los costos de la electricidad han bajado, y ahora se posibilita el escenario de que la gasolina baje. La economía mexicana a la par comienza a generar un crecimiento sostenido, y es tarea de todos tener y mantener una política económica con certidumbre y responsabilidad, para que México detone el gran potencial que su gente, sus empresarios y sus trabajadores tienes. Seamos optimistas, es el único país que tenemos.

Diputado federal. @BraulioPRI

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