La frágil libertad de prensa

02/07/2019
06:20
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“El periodismo de verdad, el periodismo que expone lo que los poderosos no quieren que se sepa es muy frágil”, es una de las frases con las que abre el documental Nobody Speaks (Nadie habla, juicios contra la prensa libre), en donde se trata de cómo se usan los mecanismos legales para acallar a los medios que resultan incómodos para el poder, ya sea político o económico.

El documental, aunque trata de lo que pareciera ser un tema frívolo (la demanda de un famoso luchador contra el portal Gawker por la difusión de un video privado de índole sexual), en el fondo es una discusión sobre los peligros que corre la libertad de expresión y de cómo en Estados Unidos los multimillonarios ligados al poder usan los medios legales para acallar a los medios que les resultan incómodos.

En dicho documental, al ir al fondo del tema, destacan el caso del diario Las Vegas Review- Journal, cuyos temas de investigación eran las apuestas, los casinos —como no podía ser de otra forma en Las Vegas— y los negocios vinculados. Pero uno de los multimillonarios que era investigado por los periodistas compró el periódico y demandó al columnista John Smith por un artículo que había escrito antes.

Pero no tenemos que ir tan lejos para ver el uso de los tribunales para acallar la libertad de prensa. En México en los años recientes hemos visto varios casos donde a través de recursos legales se quiere acallar a varios periodistas por ejercer la libertad de expresión. Casos como el de Carmen Aristegui, Lydia Cacho, Sergio Aguayo, Ana Lilia Martínez o el diario La Opinión de Campeche son solo una muestra de la amenaza del “uso arbitrario” del derecho para amenazar periodistas, como lo denominó Gabriela Castillo Garduño, del Programa de Protección y Defensa de la organización Artículo 19.

En entrevista con el diario El Economista, Castillo Garduño agregó que esta “violencia institucional” usa dos vías: el derecho penal con delitos contra el honor y el civil, con demandas millonarias para generar crisis patrimoniales en medios y comunicadores.

Hace tres años, en un editorial el New York Times advertía sobre esta situación: “Una serie de demandas recientes presentadas en contra de periodistas —y una controvertida decisión de una sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que obliga a que, cuando alguien se sienta afectado por algún contenido periodístico, el demandado repare el daño con una suma de dinero para la cual, además, no se establece un tope— están teniendo un efecto impactante en el periodismo investigativo y crítico. De todos los desafíos que históricamente han bloqueado a la prensa mexicana, incluyendo a la violencia y al hábito de autocensura para apaciguar a los anunciantes, la exposición legal injustificada a la que se somete a los periodistas es relativamente fácil de resolver.”

Y a esta ola, el semanario Tribuna de Querétaro, al que tengo la distinción de dirigir, no es ajeno. Justo la semana pasada nos fue notificado de un medio preparatorio de demanda contra esta publicación por una nota de la edición 915 en el mes de abril, cuyo titular dice: “Denuncian a exlíder juvenil del PRI por fraude y adeudo”.

Aun falta mucho camino legal por recorrer, pero en estas líneas hemos mostrado cómo algunos políticos pretenden usar estos mecanismos legales para acallar la libertad de prensa, que, como dijimos al inicio, es frágil.

 

Periodista y sociólogo. @viloja

 

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