La Era barroca: Tomaso Albinoni

Francisco González de Cossío

En nuestra anterior entrega iniciamos una serie sobre los compositores de la Era Barroca, comenzando con François Couperin. Hablaremos ahora de otro gran compositor barroco cuya obra influyó en los grandes maestros de los Siglos XVII y XVIII. Nos referimos a Tomaso Albinoni.

Tomaso Giovanni Albinoni nació en Venecia, Italia, en 1671 y falleció en la misma ciudad en 1751. Fue un importante compositor de la era del barroco. Nació y creció en un ambiente social y económico privilegiado, por lo que conocía más nobles que músicos. Aunque se conoce poco de su vida se sabe que estudió el violín y aprendió canto. Tuvo una prolífica producción musical y fue célebre como compositor de ópera, habiendo compuesto 55, de las cuales 28 se representaron en Venecia entre 1723 y 1740. Fue también un importante compositor de conciertos, de los cuales escribió 59, y se cree que fue el primero en utilizar la forma en tres movimientos de manera sostenida.

En la actualidad se le conoce más por su música instrumental, especialmente sus conciertos para oboe, gran parte de la cual se graba con regularidad. Sus composiciones tenían un carácter melódico y un estilo muy individual que lo hicieron célebre a lo largo de su vida, al grado que Corelli, Vivaldi y J.S. Bach utilizaban su obra como material de enseñanza. El Adagio en sol menor es su obra más conocida y difundida pese que en realidad él no la escribió; se trata de una obra apócrifa escrita en el siglo XX. El famoso Adagio de Albinoni fue compuesto hacia el año 1945 por el musicólogo italiano y especialista en su obra, Remo Giazotto, basándose supuestamente en un fragmento que pudo rescatar de la partitura original, en el que apenas se apreciaba el bajo continuo y seis compases de melodía, que sí se supone fueron escritos por Albinoni. El Adagio fue publicado por primera vez en 1958 por la editorial Casa Ricordi, usando como argumento que el autor se había basado en un movimiento lento de una sonata a trío para cuerdas y órgano de Albinoni.

En 1694 compone su obra trascendental: 12 sonatas para trío, Op. 1, publicadas como 12 Sonate a tre, obra que lo hizo famoso y que lo impulsó al panteón del Barroco. Esta obra, junto con su colección de piezas instrumentales Opus 2, publicadas en 1700 como 6 Sinfonie & 6 Concerti a cinque, y sus muy populares suites Op. 3, publicadas en 1701 como 12 Balletti a tre, constituyen los fundamentos de su producción instrumental.

Sus conciertos para oboe son encantadores; variados, brillantes, optimistas, una delicia para cualquier gusto musical. Recomendamos los conciertos Opp. 7 y 9. El Op. 9 (1722), 12 Concerti a cinque, es un extraordinario conjunto de conciertos para oboe. El concierto No. 2, Op. 9, es quizá el más bello y el más conocido; con este concierto se identifica claramente a Albinoni; el 2º. Movimiento, el adagio, es celestial. El 1er movimiento, allegro, del concierto No. 11 es de una alegría que lo invita a uno a bailar. Recomendamos la versión de Sarah Francis al oboe con el London Harpsicord Ensamble. Otra obra que recomendamos es su Op. 5: Concerti a cinque, (1707) exquisita serie de conciertos que como su nombre sugiere es para 5 instrumentos y que probablemente influyó en la composición de los célebres Conciertos de Brandemburgo de J.S. Bach (opinión del que escribe), pues estos fueron presentados por Bach en 1721, en su época de Köhten.

Un archivo de la parroquia de San Bernabé indica que Tomaso Albinoni falleció en 1751, a la edad de 80 años, a causa de la diabetes.

*Diplomático queretano; diletante de la música clásica.

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