La educación como respuesta de fondo

José Antonio Lozano Díez

Un país que logre un mejor nivel de educación moral podrá avanzar más

Un tema recurrente en los discursos públicos, en el análisis sobre el desarrollo de los países y en diversos foros de discusión es el de la educación. En todo el mundo el consenso es que la solución de fondo para el desarrollo de un país está enraizada en lograr los mejores esquemas educativos.

Sin embargo, no es claro qué entendemos por educación. ¿Cuál debería ser el esquema educativo?

Una respuesta para muchos es la educación como preparación técnica científica, que permite generar innovación. Bajo esta perspectiva, un país avanza en la medida que la población tenga más conocimientos para enfrentar la cada vez mayor complejidad del mundo. Razonamiento matemático, conocimientos de la ciencia y la tecnología son los objetivos a los que deberían orientarse las políticas públicas.

Éste es el camino en el que más se ha insistido en los últimos años y es el que suele estar presente en el discurso público. Siendo esto cierto, una población con muchos conocimientos técnicos puede ser incapaz de utilizarlos para resolver problemas concretos. Los conocimientos por sí solos no solucionan los problemas, no generan una visión de país ni fomentan el ánimo.

Para otros la educación debe enfocarse en el desarrollo de habilidades o soft skills. El desarrollo de capacidades como trabajo en equipo, emprendimiento, trabajo bajo presión o habilidades de trato social son ejemplos de ello.

Bajo esta mirada, la población en la que se logren desarrollar mejores y mayores habilidades tiene más posibilidad de desarrollo. Hoy esta visión está presente en los planes estratégicos de muchas instituciones educativas de la mayor calidad a lo largo del mundo.

Sin embargo, países que cuentan con este desarrollo hoy se enfrentan al problema de la corrupción. Por lo que, siendo cierto este nivel de educación, es insuficiente para transformar a un país en el largo plazo.

Finalmente, una tercera perspectiva es la educación en valores. La educación que involucra a la persona en su totalidad y que implica la mayor de las transformaciones. Bajo esta perspectiva, una nación avanza en la medida en que su cultura y valores están alineados con una visión realista de la persona.

Bajo esta perspectiva un país que logre un mejor nivel de educación moral podrá avanzar más. La historia es muestra de ello: los Estados Unidos, la Europa de la Posguerra o países asiáticos, como Japón.

La educación debe avanzar por los tres niveles de profundidad. De ellos el más relevante es el tercero, que suele ser mayormente olvidado en los discursos y objetivos de política pública.

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