La decisión de la CEIG

Julio César Sánchez

En el contexto de la renovación de ayuntamientos en los 18 municipios de Querétaro, ha sido común —de hecho, lo es cada tres años— que los nuevos alcaldes inauguren el trienio con discursos contundentes y enérgicos cuyo eje se compone de aspectos como la eficiencia, la austeridad y la cercanía de los gobiernos que ahora encabezan.

Hoy en día, la transparencia y el acceso a la información pública forman parte del vocabulario cotidiano de la clase política y de los actores gubernamentales, sin embargo, muchas veces la retórica de la transparencia es tan vacía y ambigua que termina convirtiéndose en un instrumento que la inhibe en lugar de fomentarla.

En ese tenor, lo que se requiere en estos primeros días del periodo 2012-2015 es plantear la existencia de una agenda puntual de transparencia en los gobiernos municipales, misma que para tener sustancia y viabilidad, deben considerarse algunos elementos como:

a) Articulación de la agenda;

b) Actores que promuevan la agenda y la coordinación que exista entre ellos;

c) La coyuntura en la que se plantea;

d) La disposición de los ayuntamientos (para conocerla, reconocer el tema como problema, discutirla, priorizarla e implementarla como política).

Obviamente, los puntos anteriores se mencionan bajo el supuesto de que la agenda sería elaborada y propuesta por actores externos a los gobiernos municipales, tales como organizaciones de la sociedad civil, académicos, estudiantes, empresarios, medios de comunicación e incluso, la propia Comisión Estatal de Información Gubernamental.

A propósito de la sinergia entre los actores mencionados, la participación activa de la CEIG sería de gran importancia para generar una mayor convocatoria de presidentes municipales y regidores, así como para fortalecer el compromiso de éstos respecto al cumplimiento de una agenda de transparencia.

La pregunta es si nuestro órgano garante y su Comisionado Presidente tienen el interés y la voluntad de formar parte central de un esfuerzo conjunto con otros actores sociales, en donde impulsen con decisión la transparencia gubernamental mediante acciones en temas y aspectos concretos.

Para ello, la CEIG tendría que ampliar su perspectiva sobre el ejercicio del derecho de acceso a la información y sobre lo que ha venido demostrando que interpreta como transparencia.

El capital humano, conocimiento jurídico y experiencia de la CEIG serían un gran insumo. No obstante, el diseño y planteamiento de una agenda de transparencia para los municipios tampoco dependerá de si se suma al esfuerzo o no.

La agenda es necesaria y deberá presentarse próximamente de alguna manera a los integrantes de los ayuntamientos para exhortarlos a que se comprometan a cumplirla.

La decisión que la CEIG deberá tomar es si quiere encabezar la propuesta o ser una pieza clave en la configuración de la agenda, si prefiere mantener un perfil bajo (dándole prioridad a la reelección de su comisionado presidente) o simplemente, hacerse a un lado.

No falta mucho para que llegue el momento en que la CEIG se tenga que definir y de manera pública y abierta conozcamos su postura y su interés en la transparencia municipal. Su adición será muy valiosa pero a la vez, su ausencia no paralizará el esfuerzo que varios tenemos contemplado llevar a cabo.

Coordinador de Proyectos en el Área de Transparencia y Rendición de Cuentas de Locallis

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