La crisis del PAN

Juan José Arreola

El golpe mortal fue la determinación —legal y estatutaria— de optar por el método de la designación para elegir a sus candidatos.

La derrota tiene varias explicaciones. Cuando menos, confluyen cuatro factores que pueden explicar buena parte de los pésimos resultados que obtuvo el Partido Acción Nacional (PAN) en la mayor parte del país.

Este fin de semana, los integrantes del Consejo Nacional del blanquiazul tuvieron la oportunidad de iniciar la reflexión en torno a lo sucedido y, sí, encontraron varios factores que dan cuerpo al análisis y permiten una primera explicación.

Identidad negativa. Ya decíamos, en anteriores colaboraciones, que uno de los factores que pesó en la derrota del candidato presidencial del PAN, de la mayoría de los aspirantes de este partido y sus aliados, fue la identificación que la ciudadanía hizo de éste con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que, recordemos, en el imaginario ciudadano es vinculado con la corrupción y la impunidad.

En la medida en que avanzaba el sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto, en esa medida avanzaba la identidad popular entre el PRI y el PAN. Y, a pesar de que esta percepción era medible y cuantificable, la dirigencia nacional blanquiazul poco o nada hizo para deslindarse de ella.

Contrariamente, el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, nunca dejó de machacar su lucha contra esos males y, de paso, abonó para construir la idea del PRIAN, que nadie supo, ni pudo, contrarrestar.

La división interna. La construcción y definición de la candidatura presidencial de Ricardo Anaya Cortés, recorrió un camino lleno de obstáculos y enfrentamientos, provocados por la conformación de grupos de panistas cuya visión de las elecciones y cómo enfrentarlas se confrontó sin conciliación posible.

El grupo de los “calderonistas” (que terminaron rompiendo con el PAN), el de los “anayistas”, el de los “duros” y, más reciente, el de los gobernadores crearon este caldo de cultivo para que creciera la disputa grupal por las candidaturas y el poder, independientemente del futuro inmediato.

Un factor vinculado al anterior que abonó a esta división fue la conformación de la coalición Por México al Frente, integrada con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), pues la base militante del blanquiazul no fue consultada. Fue una determinación de la dirigencia nacional.

Bien refirió este sábado el ex gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, que el PAN había entrado en “la onda grupera” (los grupos al interior del partido) y había sustituido el debate entre la militancia y, sobre todo, había manipulado la institución de acuerdo con sus intereses.

Sin militancia activa. Al crecer la consolidación y confrontación de grupos internos, disminuía la participación activa de la militancia panista. El golpe mortal fue la determinación —legal y estatutaria— de optar por el método de la designación para elegir a sus candidatos. Es decir, se decidió que no fuera el voto de las bases sino el de los grupos los que determinaran quiénes serían inscritos.

Como no fue consultada, buena parte de la base militante optó por concurrir “de brazos caídos” a la contienda comicial; es decir, sin aportar trabajo, promoción y, en muchos de los casos, ni el voto para los candidatos de su partido.

Me parece que el PAN tiene claro qué sucedió y que lo que hay que hacer para su recomposición es retomar su identidad como partido político.

Pensar Querétaro. En relación con la elección de 2015, la votación para los candidatos del PAN a diputados locales disminuyó casi cuatro puntos porcentuales. La caída es de 0.66% en comparación con la votación obtenida en 2012, a pesar de lo cual, el panismo se mantiene como la fuerza política principal en la entidad.

El PAN ganó 10 distritos locales aunque es importante destacar las derrotas: los distritos III y XII, que había mantenido en su poder en los comicios de 2012 y 2015, los cuales ahora quedan en manos del PRI y de Morena.

Aquí es donde el PAN pierde votación y, como hipotética consecuencia, los votos necesarios para poder obtener el tercer diputado plurinominal, que le hubiera dado la mayoría simple en el próximo congreso.

 

 

 

 

 

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